Reinaldo Ortega, fotógrafo de las luchas (y de la luna llena)

Escribe Ernesto Thuta

Tiempo de lectura: 3 minutos

Las redes sociales se han llenado de mensajes de tristeza por la muerte del fotógrafo Reinaldo Ortega. Un luchador, un artista, un documentalista de las realidades más duras, y de las también duras peleas de lxs trabajadorxs para revertirlas. También esos mensajes reflejan un profundo cariño a quien fue durante largos años un compañero amante de la vida, la risa, la camaradería en las buenas y en las malas, y la solidaridad como actitud constante. Siempre con una cámara en la mano.

Nacido en Tarija, Bolivia, donde de niño supo admirar la lucha minera contra la explotación y por una perspectiva socialista, Reinaldo emigró a Buenos Aires en plena dictadura militar. Con el inicio del proceso de reinstauración democrática, viviendo en una pensión en el barrio de Once, adhirió al Partido Obrero, que llevaba como candidato a presidente al “Goyo” Flores, líder del Cordobazo y de una clase obrera de la que Reinaldo siempre se sintió parte. Ya desde ese entonces, en el año 1983, Reinaldo, con sus escasos ahorros obtenidos en changas y su incipiente oficio de mecánico, comenzó una actividad que nunca abandonaría: la fotografía. Y su principal motivación fue desde ese inicio el registro de las luchas, de las movilizaciones, de las situaciones en las cuales las personas no solamente sufrían, sino que peleaban por cambiar las cosas.

Con los años Rei fue organizándose en sus tareas laborales (en las últimas décadas fue mecánico de camiones, una exigente especialidad), para hacerle cada vez más lugar a su pasión como fotógrafo. Así pudo garantizar una constante cobertura de las actividades del Frente de Artistas del Borda; de las crecientes luchas de los pueblos originarios (de los que él era orgulloso integrante), y particularmente de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, orientadas por sus queridas Nora Cortiñas, Mirta Baravalle y Elia Espen. No había jueves que Reinaldo no estuviera en la Plaza de Mayo, registrando cada lucha que se expresara en la Ronda, con Norita y Mirta como amorosas convocantes.

En 2017 integró, como parte del colectivo audiovisual El Cine por Asalto, el equipo de producción y realización del film documental “Una historia de Madres”, sobre los cuarenta años de lucha de las madres de detenidos-desaparecidos por la última dictadura cívico-militar, con eje en aquellas que nunca transaron con el poder de turno ni se abrazaron con un genocida como César Milani.

Las luchas por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, las movilizaciones criminalmente reprimidas en defensa de las jubilaciones, así como la situación de los pueblos originarios en el Noreste argentino, tuvieron a Reinaldo Ortega como testigo y denunciante, ganando un prestigio que no lo dan los títulos universitarios sino el compromiso y la calidad humana, y la valentía de poner el cuerpo en las situaciones difíciles.

Siempre consecuente, Reinaldo puso el cuerpo para cubrir las luchas en la pandemia. En Guernica, donde registró la situación de la toma y también la actividad solidaria del Partido Obrero Tendencia (y su Polo Obrero), organización a la que adhería. En las luchas contra la megaminería. En los recordatorios mensuales del asesinato de Rafael Nahuel por parte de las huestes de Patricia Bullrich… Y ocurrió que hace un mes nos enteramos de que se había contagiado de covid. Nuestro Reinaldo.

Su muerte sorprendió dolorosamente a miles que lo conocíamos y que por eso lo queríamos, Quizás estamos acostumbrados a pensar que las personas sanas y fuertes no mueren, que las personas que ríen y aman la vida, y que son tan queridas como nadie más que Reinaldo puede serlo… están tan lejos de la muerte que ésta nunca podría alcanzarlas. Pero no.

Entre tantas luchas, Reinaldo se hacía tiempo para mirar al cielo y dedicar su mirada a la Luna. Más precisamente a la luna llena. La fotografiaba casi obsesivamente, en sus distintos estados, con sus detalles esquivos, sus cráteres, sus colores y sus sombras. Era la mirada de quien no se conforma con retratar las tragedias del capitalismo. La mirada de quien sabe que hay que mirar más allá.

Hasta la victoria siempre amigo Reinaldo, compañero de todas las luchas.

Esta vez la luna va a salir por vos.

Reinaldo

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