Zona Norte: las mujeres del Polo Obrero (T) en el 3J

Escribe Agustina Llanes

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Este nuevo 3 de junio, las compañeras de los barrios de la zona norte del Polo Obrero Tendencia, participaremos de la convocatoria que realizan los familiares víctimas de femicidio y trata en las puertas del TOC 7 de San Isidro. Las mujeres piqueteras iremos a plantear la necesidad de salir a la lucha por todos los reclamos de la mujer, y del conjunto del movimiento de desocupados.

Las condiciones materiales de las mujeres han retrocedido a niveles históricos, por la gestión capitalista de la pandemia. El aislamiento y la depredación del poder adquisitivo, sumado a la desocupación en masa, dispararon los casos de violencia de género y de violencia infantil al interior de los hogares.

Mientras la inflación se acentúa y se aplica un “estricto” (falso) confinamiento, las redes de trata siguen actuando en los barrios ‘liberados’ por los policías, a plena luz del día. El secuestro de mujeres es un negocio multimillonario, que ni el estado, ni el régimen quieren abandonar.

Las mujeres jóvenes son quienes encabezan los índices de desocupación del país; no tienen otra salida que buscar trabajo asociado a la crianza, cuidado o limpieza, los trabajos más precarizados.

En esta segunda ola no hubo comedores y merenderos de los municipios en los barrios, ningún anuncio de un IFE, ni mercadería en los colegios. El recorte en la ayuda social se siente con crudeza.

El empobrecimiento de las mujeres fue pactado en el Consejo del Salario - $25 mil para las que laburan en blanco y la mitad ($12 mil) para las que cobran el Potenciar Trabajo, ingresos de indigencia cuando la canasta de pobreza está en 47 mil pesos. Ni hablar de la canasta familiar.

El sistema capitalista ha demostrado su incapacidad para salir de esta pandemia y de la crisis humanitaria desatada por ella. La descomposición del régimen, está arrastrando a toda la clase obrera, llevando las cifras de pobreza y muertes a niveles jamás antes vistos.

El estado se encuentra incapacitado para resolver el problema de las vacunas, la desocupación, la vivienda, la educación y la salud. El colapso sanitario, la deserción escolar y las tomas de tierras como en Guernica, son pruebas de ello.

Ningún “ministerio de la mujer” pudo con los altos índices de femicidios y violencia de género, así como tampoco la Ley Micaela hizo modificar el accionar policial y judicial. Por el contrario, tuvimos que ser nosotras, mediante cortes de ruta y piquetes, las que rescatamos a cada mujer secuestrada y/o violentada exigiendo justicia.

Así como estamos en la primera línea de lucha en las ollas populares contra el hambre de los barrios, también lo estamos en las movilizaciones cuando nos enfrentamos al estado. Rechazamos la tregua social que el conjunto de organizaciones piqueteras y de mujeres, le están dando al gobierno para no movilizar a la población, por miedo a la rebelión popular que está recorriendo el continente.

Llamamos al conjunto del movimiento de mujeres a rechazar la paz social instalada, discutir un plan de lucha y tomar las calles, por todas nuestras reivindicaciones, pero también, por poner fin a este régimen de explotación, de hambre y de barbarie.

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