Ni una menos en Salta, un torrente de luchas

Escribe Gabriela Jorge

Tiempo de lectura: 3 minutos

Esta nueva jornada de movilizaciones y acciones por el 3 de junio, en Salta, estuvo atravesada por un creciente torrente de lucha, que colocan la irrupción de las trabajadoras que, a lo largo y ancho de la provincia, enfrentar a ese mismo Estado responsable.

La movilización en capital, deliberada en asamblea, nucleó a miles de mujeres y, desde su cabecera y convocatoria, denunció nuevamente la responsabilidad del Estado. Fue encabezada por las familiares de Fabiana Arismendi, Paola Tacacho, Agustina Nieto, que pusieron en pie la comisión de lucha contra los femicidios y que denunciaron el vínculo marcado a fuego de la Justicia con el sostenimiento de la impunidad.

La antesala

Las docentes en la provincia vienen de desarrollar una asamblea que el sábado pasado resolvió un paro de 24 contra la política criminal de la presencialidad en las escuelas, que se ha cobrado las vidas de una decena de docentes y personal de la educación, principalmente mujeres. La jornada de ayer inició con la información del fallecimiento por COVID de una nueva docente, Mirna García, de Metán que falleció tras haber sido trasladada a capital. También con la lucha de trabajadores de la salud, donde las mujeres son un componente mayoritario por falta de insumos, elementos de bioseguridad y por el pase a planta, que ponen en la picota al régimen de gerenciamiento y autogestión hospitalaria. La movilización se pronunció contra el despido arbitrario de Cintia Reynaga, víctima de un despido antisindical.

Días previos, una nueva toma de tierras ha puesto sobre la mesa el inmenso cuadro de hacinamiento en las barriadas salteñas. El año de pandemia, de las decenas de asentamientos en las barriadas, las mujeres han sido grandes protagonistas junto a sus familias por el acceso a la vivienda. En la semana se ha conocido el fallo que absuelve a Lucía Ruiz, dirigente campesina acusada junto a tres trabajadores de la tierra, enfrentaron un juicio por haber defendido, por medio de la acción directa, las tierras del intento de usurpación y desmote por parte del terrateniente Javier Vidizzoni en la zona de Colonia La Juanita y La Santafesina.

Nuestra intervención

En la mañana de ayer, en Colonia Santa Rosa, con Yolanda Vargas a la cabeza, la jornada se desarrolló en la plaza principal del municipio fue acompañada por el reclamo del sobreseimiento para la compañera y la urbanización de los asentamientos. Es que la lucha contra los atropellos de la Justicia a esta joven mamá, changarina y trabajadora rural, desató la organización de las barridas más empobrecidas de la Colonia, que reclaman la urbanización de los asentamientos, condenados a la falta completa de obras públicas y con servicios precarios.

En la capital, participamos con una columna compuesta por una destacada delegación de compañeras y compañeros del Polo Obrero, que desenvolvieron una campaña de debates, de volanteadas y de organización en las barriadas preparatorias hacia esta nueva fecha de lucha, en las que quedaron planteadas conclusiones y resoluciones muy importantes hacia la próxima etapa.

Al cierre de la marcha, se realizó un acto con micrófono abierto, donde nuestra compañera Violeta Gil planteó: “En esta fecha, donde la lucha central se manifiesta contra los femicidios, tenemos que desarrollar una lucha de conjunto contra toda la miseria a la que estamos sometidas las trabajadoras. El crecimiento de la descomposición social, el hundimiento de las condiciones de vida humanas sostiene un hilo que conecta con la violencia de clases que sufrimos las trabajadoras. Nos estamos rebelando contra este régimen de barbarie porque lo hacemos para defender nuestras vidas. La causa de Yolanda condensa la lucha contra la responsabilidad de todo este régimen político y social. Conquistar el sobreseimiento será un gran punto de apoyo en ese camino”.

Las mujeres, en particular las trabajadoras, somos protagonistas indiscutibles en esta etapa. El desafío es potenciar esa enorme perspectiva de lucha contra la violencia y la opresión del Estado, pero sobre todo para aportar en el camino de abrir un curso político para derrotar de una vez por todas al régimen social capitalista, que deja cada vez más clara su completa inviabilidad para dar salida ya no solo a las demandas de las mujeres, sino del conjunto de la población en medio de una catástrofe humanitaria.

Suscribite a Política Obrera