#3J en Zona Norte: asambleas, coordinación y plan de lucha en las calles

Escribe Ximena Arrece

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En el marco de la jornada del #3J, el movimiento de mujeres de zona norte se movilizó ayer desde los Tribunales de San Isidro hasta el TOC7, realizando un corte total en Av. Centenario. La convocatoria fue realizada por familiares de víctimas de femicidio y desapariciones de la zona, y discutida en una asamblea virtual que debatió la necesidad de organizarse y salir a las calles. Se dio de manera coordinada con las acciones convocadas por familiares en Mar del Plata y la zona sur de GBA.

A las 11 de la mañana, más de medio millar de personas se congregaron frente a las puertas de los Tribunales de San Isidro. Allí, se realizó primero una radio abierta, donde hablaron varios familiares de víctimas de la zona, que uno a uno denunciaron la complicidad del Estado en los femicidios y desapariciones como también en la impunidad en la que se encuentran los pedidos de justicia. Para el activismo de zona norte la fecha tiene también impregnado el femicidio de Luna Ortiz, asesinada en Benavídez el 3 de junio de 2017, mientras salíamos a las calles al grito de #NiUnaMenos. Después de cuatro años de lucha incansable de su familia, los jueces de Casación de la provincia de Buenos Aires han realizado un fallo que baja la pena al único detenido por el femicidio de Luna, pudiendo quedar en libertad dentro de pocos días. También Lisette, hermana de Micaela, asesinada en Las Tunas en febrero de 2013, e hija de Nancy, asesinada un año después, pasó un audio por encontrarse aislada, donde denunció el parate total de las causas, donde recién hace unos meses la admitieron como particular damnificada en la causa de su hermana. Se encontraba también la familia de Camila Flores, víctima de femicidio en Santa Fe, y de Cecilia Basaldúa, asesinada hace un año en Córdoba.

La movilización se dirigió luego a la Fiscalía General y a la fiscalía de trata, que fue otro de los temas desarrollados en la asamblea. Familiares de Valeria López (desaparecida hace más de un año y medio en San Fernando) y Viviana Altamirano (desaparecida hace 17 años en Las Tunas) denunciaron la complicidad del Estado en investigaciones que no han arrojado ningún resultado ni respuesta de dónde están las compañeras. También se reclamó con fuerza por la aparición con vida de Tehuel.

La jornada finalizó con un corte total de la Av. Cententario, frente a las puertas del TOC7, para exigirles que no se atrevan a dejar en libertad a Isaías Villarreal, el femicida de nuestra compañera Luna Ortíz.

Hubo un componente muy importante de compañeras de la primera línea en los barrios, que plantan las ollas contra el hambre creciente. Que no solamente luchan por las reivindicaciones de los comedores, por los subsidios o reclamos de trabajo genuino sino además se organizan en las asambleas para resguardar a las compañeras violentadas, reclamar que se realicen las denuncias y los correctos procedimientos judiciales y cortan las calles en reclamo de la aparición de las compañeras que desaparecen frente a las miles de cámaras municipales. También participaron compañeras docentes que, ante la presencialidad criminal planteada por los distintos gobiernos, se llevaron la vida de decenas de compañeras expuestas al Covid-19.

La organización de los familiares de víctimas, junto a la asamblea de mujeres y diversidades, de la zona norte marcan un rumbo para la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Hemos respondido al inmovilismo impuesto por las organizaciones feministas pro-gubernamentales que han llamado a abandonar las calles en un contexto donde asesinan a una mujer cada 20 horas. El kirchnerismo en la zona, que había solicitado ser firmante en la convocatoria a la movilización, no participó finalmente sin dar ninguna explicación al respecto. Cómo nos marcan las experiencias que fueron relatadas en las intervenciones de toda la jornada, el Estado y sus instituciones no darán respuesta a las necesidades de las mujeres y las familias trabajadoras. Llamamos a todos los familiares de víctimas, sobrevivientes, organizaciones de mujeres y de la diversidad, compañeras y compañeros organizados en los barrios, lugares de estudio y de trabajo a debatir en conjunto y coordinar un plan de lucha para terminar con la impunidad y la violencia de un Estado cada día a las vistas más responsable.

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