La izquierda y las elecciones

Escribe Marcelo Ramal

Entre las Paso que reclama el MST y el pseudo Congreso que propone PO (O).

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El aparato oficial del PO y el MST se han embarcado en un debate acerca de las futuras elecciones o, más precisamente, del criterio para la conformación de las listas. No es algo que deba pasarse por alto, porque revela por dónde pasa el meridiano del FIT-U. Hoy, más que nunca, ese eje debería ser el ofrecimiento a los trabajadores de una caracterización de lo que nadie cuestiona, que es una enorme crisis política. Las elecciones podrán servir de plebiscito temporal para algunas de las corrientes políticas que confrontan en septiembre y noviembre próximos, pero no constituyen una vía de salida a esta crisis – con seguridad servirán para acentuar el impasse impresionante en que se encuentra el régimen político. Que esta cuestión se encuentre desplazada por la disputa acerca del lugar de cada cual en la lista, indica que el FIT-U es un peso muerto en la crisis presente.

El MST ha vuelto a proponer “unas PASO del FIT U”, y extiende la propuesta a “Zamora, el nuevo MAS y el PO Tendencia”. El aparato del PO rechaza esta modalidad para zanjar diferencias de expectativas de cargos. Plantea, por su lado, un “Congreso del FIT U” que debería abordar, entre otras cuestiones, dice, “las candidaturas”. Más que un planteo, suena a un recurso retórico: los congresos requieren una enorme preparación, si se pretenda que sea eso y no, como ha ocurrido últimamente con el grupo Pitrola-Solano, una jornada autoproclamatoria de un día. Si el planteo de internas, de parte del MST, va en serio, existiría una probabilidad de ruptura, porque es claro que no lo conforman los acuerdos de candidaturas del pasado. No hay que perder de vista que el FIT-U no es más que una coalición de carácter electoral, pues nunca ha desarrollado acciones o campañas de envergadura. La mayor parte del tiempo protagoniza disputas de todo tipo, que no son polémicas políticas, y sí tienen que ver con el predominio de cada uno en asuntos de distinto tipo. El FIT-U no es siquiera un frente parlamentario, pues no actúa en bloque, sobre la base de debates previos o planes de conjunto.

Numerosos ejemplos, y el caso reciente de Perú, con el ascenso vertiginoso de Pedro Castillo, demuestran, sin embargo, que incluso accidentes políticos pueden tomar empuje por un tiempo, cuando la crisis política y el impasse de las propias masas para ir hacia adelanta lo reclaman. Luis Zamora emergió, en 2001, con un caudal de votos sin precedentes, que repitió en 2003, sin contar con organización ni penetración en las masas, ni un programa.

Impasse político

La discusión sobre unas PASO, aunque planteada en forma “instrumental”, disfraza cuestiones políticas. A las organizaciones del FIT-U no se les escapa que las elecciones próximas podrían ser una oportunidad política; lo que no consiguen es encararla de un modo político, sino de intereses de aparato. Pero la cuestión que importa es cómo explotar esta oportunidad, que se ha desarrollado por el doble derrumbe del FdT y JxC y la envergadura histórica de la crisis humanitaria. El capital ha entrado en conflicto brutal con las masas explotadas y también con la naturaleza y el medio ambiente, y con la vida humana.

Solano, en su respuesta al MST, desliza una significativa confesión. Señala que las PASO “pondrían un acento en un debate interno, que nos desacredita de cara a los trabajadores”. Nadie ha encontrado forma más rotunda para descalificar las llamadas ‘discusiones’ en el FIT-U. Cuando los debates “desmerecen” a las corrientes que lo protagonizan, la señal inconfundible es que son rencillas de aparato. Nada, que no sea eso, los separa. Es una combinación ocasional en tiempo de elecciones entre organizaciones que se repelen. Así ve las discusiones el aparato que reclama un Congreso del FIT-U. Aunque la situación histórica se inclina “hacia la izquierda”, es claro que la ‘izquierda’ no se inclina hacia un rol histórico. Lo que motivó la invitación al MST para que se incorpore al FIT, fue la presunción de que el agregado de algunas décimas de votos lograría alcanzar una banca esquiva; durante ocho años el FIT rechazó al MST por sus acuerdos pasados con Luis Juez, Pino Solanas y la Sociedad Rural. Es obvio que denunciarlo ahora en una interna llevaría al descrédito de Solano, Bodart, Del Caño o de quien sea. En lugar de esto, los militantes están obligados a repetir que el FIT-U es frente de independencia de clase sin paralelo en el resto del mundo. El FIT U, sin embargo, no ha jugado ningún papel en la transición política del desgobierno macrista al gobierno del FdeT (sobre las consignas y la política en aquel momento hemos dado cuenta en los documentos y planteos que fundaron nuestra Tendencia.) Pero tampoco lo juega ahora con la crisis humanitaria – a la que responde con la “presencialidad segura” y con aquello de que “si los obreros van a trabajar, por qué no deberían ir los maestros”.

Además del descrédito que produciría la discusión en una interna, el aparato oficial sostiene que las Paso ofrecen una oportunidad para que la burguesía “meta la mano”. Que esto lo digan quienes convocaron al Poder Judicial a intervenir regionales del PO es un escándalo. Estos mismos habilitaron el Presupuesto 2021 y la privatización de tierras públicas a Capitanich, o votaron la legislación Trump-Netanyahu en la legislatura porteña – de modo que si se trata de meter la mano, la tienen metida de sobra. Esta hostilidad al régimen burgués aparece cuando se les reclama que las candidaturas se arreglen con el voto.

De “toda la izquierda”

El MST, de todos modos, extiende la propuesta de unas Paso a toda la izquierda. Dice: “ampliando la unidad al resto de la izquierda, e incluso a referentes sociales, ambientales, feministas, intelectuales y de DDHH” en torno de un programa “de fondo” que, como es lógico, no puede decir en qué consiste, porque lo único que tienen en común todos los programas, desde el fascismo a la izquierda revolucionaria y todas las intermedias, es que cada uno de ellos es, para quienes lo defienden, “de fondo”. El planteo es policlasista: es un intento de amalganar una disparatada gama de tendencias; el MST quiere reinventar Pinos Solanas y Luis Jueces. Por eso, tampoco es serio reclamar un programa, porque un programa no es una camisa que se saca planchada de un armario – es el fruto de una maduración política.

Las únicas Paso que se podrían poner en marcha ahora, con la participación de todas las corrientes históricas de la izquierda, tendrían que limitarse al derecho de cada partido a defender su programa, en un debate que merezca ese nombre. Machacar con el “frente homogéneo de la independencia de clase”, como lo hacen el aparato del PO, del PTS y de Izquierda Socialista, es un fraude a los trabajadores, y sería mayor en medio de la crisis actual. El punto de unión de unas Paso entre corrientes políticas sería ofrecer, al cabo de las Paso, candidaturas únicas de la izquierda contra los dos frentes del FMI – el ‘nacional y popular’, de un lado, y el ‘republicano libremercadista’, del otro. Se ampliaría el espacio para canalizar una oposición electoral de las masas, sin diluir la fisonomía política y organizativa de cada partido. La lista emergente, con todos los acuerdos que se requieran en términos de ocupación de las bancas, mantendría la autonomía política y organizativa de cada uno – algo que ya ocurre en los hechos, pero que ocurre como una impostura, o sea pretendiendo una homogeneidad ideológica que no existe ni existirá, y un instrumento político revolucionario que no es tal. Sería un paso adelante, en una coyuntura de crisis capitalista. En estos términos claros, quedó establecida la lista Partido Obrero-Nuevo MAS en Salta.

La propuesta de Paso del MST a toda la izquierda, y la del Congreso de media jornada que dice proponer el aparato del PO, son escaramuzas de presiones y hasta extorsiones de unos y otros en vistas a obtener una mejor tajada. Cualquiera que sea el destino de este juego de pinzas, dejará al FIT-U en un impasse mayor. Las Paso también acosan a.JxC; hay quienes piensan que lo disminuiría frente al FdT, otros advierten que le permitiría dejar atrás el ‘trauma’ del gobierno desquiciado de Macri, y asegurar el ‘retorno’ en 2023. En el FIT-U, este análisis político está ausente – lo único que interesa es quiénes encabezarán en Ciudad y Provincia. El movimiento es todo, el objetivo es mezquino.

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