24 trabajadores de la educación fallecidos/as en la Ciudad

Escribe Flor Palombo

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El pasado domingo, lamentamos una nueva muerte docente, sumando ya 24 trabajadores de la educación de la Ciudad fallecidos/as por Covid.

Se trata de Alejandra Maida, docente del Bernasconi, que ha participado activamente de las medidas de reclamo que se han realizado desde el comienzo del ciclo lectivo contra la presencialidad en pandemia.

El caso de Alejandra expresa, además, la problemática de conjunto que atraviesan las/os trabajadores de la Ciudad: con la obra social colapsada y el Sanatorio principal con las camas ocupadas, la atención a los casos positivos es gravemente deficitaria. A su vez, desde ObSBA son incapaces de hacer un seguimiento de los casos positivos de los afiliado, dejando librada la salud de docentes, auxiliares y municipales a la posibilidad individual de cada uno/a de resolver su propia situación; Y, además, pone de relieve el problema de la vacunación que, hasta mayo, alcanzaba apenas al 30% de los/as docentes con la primera dosis. Alejandra, de hecho, no había sido vacunada a pesar de ser docente de primer ciclo, como tantos otros/as docentes (dado que, en marzo, solo fueron vacunados 16.000 compañeros).

Si bien en junio el GCBA anunció turnos de un día para el otro, aún no han sido vacunados la totalidad de los/as docentes de la Ciudad. De todas las formas, la primera dosis, que el gobierno porteño utiliza como argumento para que vuelvan a las aulas los docentes de riesgo, no garantiza un alto porcentaje de inmunidad. De esa manera, levantando las dispensas, fuerza a un conjunto de docentes a volver a la presencialidad y despoja del cargo al número respectivo de suplentes.

Desde UTE y Ademys, muchas veces junto a Camyp y Sadop capital, están realizando caravanas por los distritos pasando por las escuelas en donde han fallecido compañeros/as producto de la presencialidad criminal. A estas actividades, en su mayoría, sólo se pueden las direcciones de esos sindicatos dado que, sin jornada de paro de por medio, es casi imposible que otros docentes puedan sumarse.

A su vez, se siguen realizando semaforazos en varios puntos de la Ciudad.

Con un promedio de casos de 2000, más de 50 fallecidos por día y un porcentaje de letalidad del 2,34%, el sostenimiento de las clases presenciales por parte del gobierno porteño es absolutamente criminal. Cabe destacar que, tanto el gobierno de Larreta y Acuña como el de Fernández y Trotta son partidarios de la presencialidad “administrada”. A esta política se suma la CTERA, que no ha movido un solo dedo frente al casi centenar de docentes fallecidos/as a nivel nacional.

Trabajadores de la educación, en su amplia mayoría, seguimos organizándonos contra la presencialidad en pandemia. Para ello, es necesario retomar el camino de la huelga.

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