Unilever-Knorr: otro compañero muerto

Escribe Pablo Busch

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El día de ayer, martes 15 de junio, falleció como consecuencia del Covid el trabajador de Unilever Planta Knorr, Fabián Acebedo. Ante la conmoción que se generó entre los trabajadores, la empresa convocó a reuniones por separado, de a 15 trabajadores, para informar de la situación y compartir, obreros y patrones, un minuto de silencio. Se informó también de un asueto por luto de 24 horas, a partir de las 22 horas de ayer. Para la bronca de los trabajadores el asueto impulsado por la patronal no alcanzó, por lo que la gran mayoría del turno de Planta Knorr no arrancó las lineas de producción, a pesar de las presiones patronales.

El fallecimiento del compañero de Knorr es el resultado de la política de la empresa de seguir marchando la fábrica cueste lo que cueste. Desde el primer día de la cuarentena de marzo de 2020 que la fábrica fue considerada esencial, por lo que los trabajadores llevan exponiendose al virus más de 15 meses consecutivos. Unilever obligó a sus trabajadores a continuar el trabajo presencial aun durante la baja temporada, cuando la mayoría de las lineas estuvieron sin funcionar.

La patronal defiende la linea de la presencialidad segura, es decir que con los protocolos en la planta no habría contagios. De este modo, deslinda la responsabilidad de los contagios en la actividad social de los trabajadores. Pero los números hablan por si solos: desde julio de 2020 a ahora, se han contagiado de Covid 19 unos 276 trabajadores, casi la mitad de los que trabajan en el Site Pilar.

Los protocolos iniciales de la empresa, que consistían en la parada de planta ante cada caso positivo, en la sanitización de las superficies y en el hisopado de la autoridad de Salud fueron abandonados en agosto de 2020, cuando se hizo la última parada preventiva de planta. Esta relajación de los protocolos había motivado un paro total de las dos plantas en julio de 2020. Desde entonces, con los casos que sean -que han llegao a mas de diez por día, la fábrica sigue funcionando.

Durante la primera ola de casos, y ante un creciente pico de contagios y cercos, la patronal había instalado un bono con el objetivo de premiar a aquellos que no salieran con síntomas ni por cercos. “La multinacional Unilever decidió, en forma unilateral, otorgar un bono extraordinario de 20 mil pesos a los trabajadores de su planta del Parque Industrial de Pilar, a pagar en tres cuotas entre octubre y diciembre del corriente. Entre las condiciones establecidas para cobrarlo se encuentra no haber salido de licencia por contagio ni sospecha de contagio de Covid-19. El bono de Unilever, creado especialmente para reducir las licencias por la pandemia, viola todos los términos de la epidemiología, porque ejerce una presión monetaria contra la declaración de casos sospechosos, incrementando la permanencia de los posibles infectados en los lugares de trabajo y, como consecuencia, incrementando los contagios.” (Politica Obrera, octubre de 2020).

Durante la segunda ola reestablecieron un bono de caracteristicas similares: el que denuncia sintomas o sale por contacto estrecho, pierde plata. Además, para realizar el cerco de cada caso la patronal enviaba a los jefes de turno, con el objetivo de filtrar la mayor cantidad de contactos estrechos. Una nueva modalidad de desalentar la denuncia de casos sospechosos es la mutación de licencias: el trabajador que denuncia síntomas y su hisopado da negativo, se le camnbia la licencia a “enfermedad”, con la consecuente perdida de premios y dinero.

Como se ve, desde la empresa se busca, hace tiempo y en forma constante, desalentar la denuncia de casos sospechosos y contactos estrechos. Durante la última cuarentena de 9 días, la parada de la planta se hacía mas necesaria que nunca: en mayo 70 trabajadores se contagiaron de Covid (el 10% de la planta), sin contar los contactos estrechos y casos sopechosos. La patronal optó por seguir funcionando a toda costa, con las consecuencias a la vista.

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