Política Obrera: obtuvimos la personería provisoria en provincia de Buenos Aires

Escribe Juan Ferro

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El juez electoral Federal de la Provincia de Buenos Aires Alejo Ramos Padilla otorgó la personería provisoria al Partido “Política Obrera”, luego de haber reconocido más de 5.000 adhesiones presentadas para su constitución.

“Política Obrera” -el nombre con el cual el Partido Obrero fue fundado en 1964- da en la provincia de Buenos Aires un segundo paso fundamental en su estructuración como partido nacional, cumpliendo con todos los requerimientos de la propia justicia burguesa.

En el tiempo que resta para el vencimiento de las alianzas y listas electorales presentaremos las afiliaciones requeridas para que esta resolución de personería provisoria se transforme en definitiva, tanto en el orden federal como en el orden provincial. Este reconocimiento se suma a las personerías ya obtenidas en otras provincias, a la personería provisoria lograda recientemente en CABA y a los reconocimientos en distritos obreros claves de la provincia de Santa Fe; lo que constituye un paso fundamental en nuestra estructuración política.

En la provincia de Buenos Aires, la Tendencia reunió más de 8.000 afiliaciones. Las campañas de legalización del Partido Obrero -y de un modo general de la izquierda- nunca han sido fáciles, pero en esta campaña en particular se ha multiplicado por diez el esfuerzo por el escollo gigantesco de la pandemia, que recluye a la población en sus casas y dificulta la obtención de las afiliaciones.

Bajo esas circunstancias, bajo este clima de incertidumbre sanitaria y barbijos, la Tendencia de la Provincia lleva logradas mas de 13.000 adhesiones y afiliaciones, en una campaña excepcional que sorprende a quienes nos observan, desde adentro o afuera de la izquierda.

Este empeño titánico de la militancia de la Tendencia solo pudo ser realizado porque hay una comprensión del momento histórico actual. La sociedad capitalista, con recursos financieros y tecnológicos extraordinarios, ha salido al rescate financiero de sus dueños, llevando al conjunto de los trabajadores a una situación social desesperante. Ha quedado al descubierto la enorme destrucción del sistema de salud, al servicio de la privatización de las atenciones, los medicamentos y la prevención. La preservación de la vida de los trabajadores es incompatible con el régimen que diseña su presupuesto en función de los fondos internacionales y del FMI. Es este sometimiento, en pandemia, es el fermento de las rebeliones populares que surcan el continente.

Ningún luchador mira con indiferencia o apatía la necesidad de utilizar la campaña electoral para una propaganda y agitación políticas, al servicio de orientar políticamente la rebelión popular en ciernes, que se manifiesta en toda América Latina.

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