Nuevo gabinete en provincia: Kicillof recurre a los barones del conurbano

Escribe Lucas Giannetti

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En la provincia de Buenos Aires, donde también se procesa la crisis de la coalición, Axel Kicillof ha sido un convidado de piedra en el recambio del gabinete bonaerense. Detrás de los movimientos de ministros se encuentran Máximo Kirchner y “el Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad, quienes habilitaron a una mayor injerencia de los intendentes.

El recambio supone un giro de Axel Kicillof hacia los barones del conurbano. Quien salió a respaldar los cambios es el inefable Anibal Fernández, ex intendente de Quilmes, que supo pertenecer a la liga de los barones y con los que tiene una fluída relación.

Martin Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, pasará a ocupar la Jefatura de Gabinete, en reemplazo de Carlos Bianco –relegado ahora a jefe de Asesores. Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, fue nombrado en el ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, desplazando a Agustin Simone, que pasa al Instituto de la Vivienda. Este ministerio es fundamental en el manejo de la caja de la obra pública por parte de los intendentes.

Los nombramientos son una fuerte jugada de CFK de cara a la disputa por el control del aparato del PJ. Los “flamantes” ministros están ligados a Máximo Kirchner, quien busca reforzar el entramado de los intendentes pejotistas para ser ungido como presidente del PJ bonaerense con su acuerdo. La derrota del oficialismo en la provincia, a apenas dos años de una victoria plebiscitaria, forzó la búsqueda de este entendimiento.

Según Axel Kicillof, son cambios necesarios para la post pandemia, que el gobernador ha dado por clausurada. Esto va de la mano con su política aperturista en las escuelas de la provincia, durante la segunda ola de contagios de Covid y en vísperas de la tercera.

Al sintetizar la línea del nuevo gabinete, Carlos Bianco señaló que hay que ponerle “unos manguitos en el bolsillo a la gente”. Quiso decir con ello que buscarán el remedo de algunos bonos y subsidios para aminorar la magnitud de la derrota, pero sin atender las raíces profundas de la miseria social. Lo que omitió el funcionario es el brutal ajuste que sufren los trabajadores de la salud, estatales y docentes a manos de Kicillof y el empobrecimiento de millones de personas del conurbano y de todas las ciudades de la provincia.

La clase obrera ocupada y desocupada de la provincia, que viene librando luchas parciales contra el gobierno de Kicillof, debe se protagonista de una salida propia a la crisis.

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