Estados Unidos: absuelven al fascista de Kenosha

Escribe Mauri Colón

Asesinó a dos manifestantes de la lucha anti-racista

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Luego de varios días de deliberaciones, el jurado de la ciudad de Kenosha, en el estado de Wisconsin, absolvió a Kyle Rittenhouse, el racista que asesinó a dos manifestantes el 25 de agosto del año pasado en el marco de la rebelión popular denominada como "Black Live Matter".

Rittenhouse enfrentaba cinco cargos, incluido el de homicidio intencional a dos personas, que conlleva la pena de cadena perpetua. Rittenhouse al momento del ataque tenía 17 años, y había viajado de Illinois a Kenosha con el fin de unirse a la “Guardia de Kenosha”, una milicia fascista que se movilizó para "defender la propiedad" y ayudar a la policía a reprimir las protestas. Bandas como estas protagonizaron el asalto al Capitolio digitado por Trump.

El juicio tuvo un sinfín de arbitrariedades. El juez excluyó todas las pruebas que habrían refutado la afirmación de Rittenhouse actuaba en "defensa propia" y en “ayuda a la comunidad”. Por ejemplo, audios que habrían probado la premeditación del ataque.

Rittenhouse ni siquiera fue condenado por la posesión del rifle, pese a ser menor de edad. El juez tumbó la acusación alegando que la longitud del arma era más corta del límite y no la había adquirido el propio Rittenhouse, sino un amigo suyo mayor de edad.

Luego del veredicto Trump declaró que: “el juicio no ha sido más que una caza de brujas de la izquierda radical. Quieren castigar a los ciudadanos que cumplen la ley, incluido un niño, por no hacer otra cosa que seguir la ley”. A Trump se le unió otra de las conspiradoras del golpe de estado del 6 de enero, la republicana Lauren Boebert, quien tuiteó: “Hoy es un gran día para la Segunda Enmienda y el derecho a la autodefensa”. En nuestras pampas, el partido de Milei, Avanza Libertad, se congració con la libertad del asesino.

El veredicto de Rittenhouse no solamente delata la complicidad del poder judicial con las bandas de la extrema derecha. El fallo da cobertura jurídica a los "vigilantes" que cazan inmigrantes en la frontera con México. También desnuda los límites de clase del sistema de jurados, que en este caso demoró tres días para declarar “no culpable” al asesino. Los jurados operan bajo la presión de clase del orden capitalista y sus instituciones, y la coerción del sistema judicial y los jueces. Ninguna institución del Estado puede ir más allá del sistema social que se encarga de proteger.

Hubo movilizaciones contra el fallo en Chicago, Nueva York y Portland, aunque menores.

La otra cuestión es que el fascismo no puede ser derrotado por medios ‘democráticos’. Tampoco por medio de la violencia en general. Deberá ser derrotado por la violencia anti-fascista de una clase obrera con conciencia de clase. Ahí vamos.