La rebelión popular en Kazajistán y la izquierda democratizante

Escribe Norberto Malaj

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La Izquierda Diario demoró hasta el miércoles 12, para tomar posición frente al levantamiento popular en Kazajistán. El 6/1 se limitó a difundir una larga entrevista a un “periodista experto en los países de Europa Oriental” donde ni una sola vez se hablaba de levantamiento. El "experto" parecía más bien un abogado defensor del régimen cuestionado: las “protestas fueron reprimidas pero hasta ahí”. "El presidente, no reprimió de la misma forma que lo hizo Lukashenko en Bielorrusia”. A esa altura los muertos en Kazajistán eran aproximadamente diez veces más que los de un año antes en Bielorrusia y ya había trascendido “el tirar a matar” de Tokatiev; los detenidos superaban los 10 mil.

El “experto” sostenía que las manifestaciones podían ser caldo de cultivo de oligarcas enfrentados a la camarilla encaramada en el gobierno restauracionista. El único de su tipo que se mantuvo incólume desde la disolución de la Unión Soviética. La familia y los negocios del clan Nazarbayev perduraron desde que éste dirigía al PC kasajo. Luego fue pionero de las "reformas de mercado" y fue así que pasó de un régimen a otro como el "padre de la patria". El "especialista" atribuye la ocupación popular del aeropuerto de Almaty a los “extremistas”, con lo que el “experto” hacía circular la misma versión que el delfín de Nazarbayev. El "asesor" aseguró que un sector de la oligarquía parasitaria habría “con todo (salido) a apoyar las manifestaciones” y “a hablar pestes del gobierno”. Así, “es probable que estas manifestaciones hayan sido orquestadas por organismos extranjeros o argumentos similares, no me parece tan descabellado”.

El País de Madrid, en cambio, cita la descripción de un medio digital ruso (Mediazona), que dice que lo de Kazajistán “se parece más a un estallido social que recuerda al de las ‘banlieues’ (conurbano) parisinas: gente humilde, joven y cabreada, que le dieron un giro de tuerca violento a unas protestas pacíficas” (Guillermo Abril, 13/1).

El miércoles 12 LID gira en redondo: difunde una declaración de “solidaridad internacional” con el “levantamiento popular kazajo”, que lleva la firma de antiguos partidarios de la perestroika. La declaración nació bajo el impulso de “Paul Murphy, diputado del Parlamento irlandés y parte de la red People Before Profit” —lo dice LID. Murphy es lo que se llama un “ecoambientalista”. La red PBP es una plataforma irlandesa de carácter movimientista.

La declaración no plantea la expropiación de los oligarcas que se apropiaron del patrimonio público tras el desmantelamiento de la URSS. El planteo más elemental de solidaridad con el alzamiento kasajo debe partir del reclamo de lo que las masas coreaban en las calles.

Plantea también “No a la intervención rusa y de la OTSC: que se retiren las tropas inmediatamente”. Por supuesto omite la exigencia de expulsar a la “intervención imperialista, que se ha apropiado, junto a los oligarcas de la riqueza minera fabulosa de Kazajistán.

La tendencia democratizante en la izquierda internacional se manifiesta en el ataque a los gobiernos e intervenciones militares "totalitarias" e incluso llega a apoyar o asumir una posición neutral ante las contra-intervenciones imperialistas "democráticas", poniendo en segundo plano o simplemente desconociendo las intervenciones extraordinarias independientes de las masas. En el caso de la rebelión popular en Chile, en octubre de 2019, los intelectuales de LID desfilaron por sus páginas para negar su potencial revolucionario.