EEUU: paro activo contra la cadena Kroeger de supermercados

Escribe Matias Melta

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Más de 8.000 trabajadores comenzaron el miércoles 12 de enero en Denver, Colorado un paro activo en 77 locales de King Soopers, de la empresa Kroger -la cadena de supermercados más grande de Estados Unidos. Los trabajadores no sólo están en huelga sino que realizan piquetes en las puertas de los comercios, pidiendo a los clientes que no compren en King Soopers. La misma durará 3 semanas.

La huelga fue impuesta por el hastío y la bronca de las bases al gigante UFCW (Sindicato Internacional de Trabajadores de Alimentos y Comercio), cuya dirección burocrática tuvo que convocar a la medida de fuerza para no ser ser rebasada por los trabajadores, que venían presionando hace meses -una tendencia que se viene dando en gremios de diversas ramas en todo el país.

Las principales consignas son las mejoras en el nuevo contrato colectivo de trabajo y las condiciones de trabajo -en espacial el aumento de salario. Sucede que ser empleado de King Soopers significa estar al borde de la pobreza o en ella: según un estudio del UFCW el 75% de los trabajadores se enfrentan a condiciones de inseguridad alimentaria y el 14% se quedaron sin vivienda durante el 2021 -El alquiler mensual promedio en Denver es de $2.400 y el salario máximo de un trabajador de King Soopers es de $3.100. La inflación, de un 7% anual en 2021 -la más alta desde 1982-, ha carcomido los salarios en todo EE. UU., teniendo en cuenta que no aumenta el poder adquisitivo de la clase obrera. Algunos ejemplos: el combustible para calefacción aumentó un 41%, el gas natural -que se usa para calentar y cocinar- un 24% y la carne un 16%.

Durante la pandemia los empleados de supermercados, con el pretexto de ser “esenciales”, son exprimidos por las patronales y su salud y su vida están en constante riesgo, lo cual generó una ola de lucha. La combatividad de los trabajadores de King Soopers es parte de una tendencia más generalizada en EE. UU. de los trabajadores de servicios a levantarse y luchar organizadamente -los “deliverystas”, al estilo Rappi, son otro ejemplo. La respuesta desesperada de la burocracia del UFCW llamando a la huelga, mientras durante casi dos años de pandemia sabotearon los intentos de paro de los empleados de King Soopers, dan cuenta de esta tendencia.

El alza en la conciencia de la clase obrera de EE. UU., en sus deliberaciones y en sus valientes luchas, está sentando las bases para que a través de comités por empresas, lugares y zonas de trabajo tomen en sus manos la tarea de organizar huelgas, piquetes y movilizaciones. La recuperación de los sindicatos de las garras de las burocracias carneras y pro patronales, para ponerlos en manos de las trabajadores y sus necesidades, comienza también a tomar relieve.

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