La reforma laboral de Alberto F, el macri-radicalismo y el FMI

Escribe Pablo Busch

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Mientras aseguran que el acuerdo con el FMI no contempla reformas laborales y previsionales, los voceros del Gobierno anunciaron que "la agenda laboral del Gobierno continuará en los próximos meses con dos debates que podrían ser espinosos entre los sindicatos: la productividad y la modernización de algunos convenios colectivos de trabajo."

"El primer aspecto, incluso, figura como uno de los objetivos de la política económica de los próximos años a los que se comprometió el Poder Ejecutivo en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Según aseguraron fuentes oficiales, el Gobierno planea convocar en mayo a un congreso que ponga sobre la mesa la discusión sobre cómo mejorar la productividad en distintos sectores. En algunos despachos oficiales consideran que hay problemas en ese aspecto y que atraviesa de manera transversal a la economía, en términos de sectores y de tamaños de compañías."

Cinco años después de las jornadas de diciembre de 2017 contra la Reforma Previsional, que obligaron a Macri a dejar en el olvido su proyecto de Reforma Laboral, es el peronismo del Frente de Todos el que vuelve a la carga, esta vez como parte del acuerdo con el FMI.

Como señala Infobae (9/3), "La cuestión de la productividad aparece en el memorando de políticas económicas consensuado con el Fondo Monetario”. “Las políticas promotoras del crecimiento y la resiliencia buscarán estimular la expansión y la diversificación del sector de bienes transables; la inversión y la productividad; el desarrollo económico local y regional; el empleo formal y la inclusión laboral; mejoras de la eficiencia y la sostenibilidad del sector energético; políticas de adaptación y mitigación climática y el desarrollo más amplio de los mercados de capital”.

Productividad

"Queremos dejar claro que la productividad es un tema de ciencia y tecnología, de innovación, de formación de trabajadores, de participación de los trabajadores en el diseño productivo o en los resultados de las empresas. Es más complejo que pensar que trabajen más rápido”, aclaran desde el Poder Ejecutivo.

Del mismo modo que promete a diestra y siniestra reducir el déficit sin ajustar el gasto, el Gobierno anuncia ahora que va a subir la productividad sin aumentar los ritmos de producción. “Lamentablemente la palabra productividad quedó asociada a la década del 90, eso no es productividad. Argentina tiene un problema de productividad en algunos sectores y lo tenemos que abordar desde muchos aspectos”, apuntaron.

“Nosotros les explicamos que esta discusión no es la de Charles Chaplin al que le aumentan la velocidad de la línea de producción” -en referencia a la película Tiempos Modernos. “A veces los sindicatos reaccionan mal cuando hablamos de estos temas, pero no queremos discutir una intensificación del trabajo”, se defienden. Más de ochenta y pico de años después de la obra maestra del inglés, el objetivo de la clase capitalista sigue siendo, tal cual lo inmortalizó en Tiempos Modernos, subir la velocidad de las máquinas a costa del lomo de la clase obrera. Todas las “herramientas con las que cuenta el Estado para mejorar la productividad” en distintos sectores implican incrementar los niveles de explotación de los trabajadores.

Reforma de los convenios

Otra página de esa misma agenda aparece en la cuestión de la modernización de algunos convenios colectivos de trabajo que, según el diagnóstico oficial, quedaron vetustos ante el avance de los modos de producción y del trabajo. “Hay algunos convenios que tienen décadas, con categorías laborales que no existen más”, explicaron desde un despacho oficial."

La reforma de los convenios, con el objetivo de incrementar la productividad, no tiene nada que ver con las categorías obsoletas. Se trata de liquidar el derecho profesional de algunos ramos de trabajo, especialmente los convenios de los años 74/75 imponiendo la polifunción.

"El enfoque que le quiere dar el Poder Ejecutivo a la discusión de la productividad estará basado en distintos aspectos, desde el tecnológico hasta el de formación y educación del personal" . Este último punto, el de la educación del personal, abre la puerta de una reforma educativa, a la medida de los requisitos de las patronales. Otra posibilidad es que, como muchos sindicatos ya hacen, la reforma incluya unos cuantos millones para la capacitación del personal en los centros de formación sindicales, para incluir a la burocracia sindical en el negocio de aumentar la productividad.

"De todas formas, aseguran desde el Poder Ejecutivo, cada sector tiene su propia 'cultura gremial' para este tipo de negociaciones. SMATA, ejemplifican, ya llevó adelante una actualización de su convenio colectivo en diálogo directo con las cámaras empresarias, sin necesidad de un arbitraje estatal." La reforma principal del convenio llevada adelante por el SMATA no se trató precisamente de una mejora tecnológica, sino de obligar a los trabajadores a ir a producir camionetas a Toyota los días sábados. Punto para Chaplin.

“Hay convenios que tienen definiciones de formas de trabajo que ya no existen. El caso más ridículo es el de televisión, que tiene pintores de escenario, algo que no existe más”, ejemplificó un funcionario. No es la primera vez que el mismo Estado que cajonea cualquier reforma convencional desde hace años y permite, en beneficio de las patronales, que los convenios queden obsoletos, ahora invoque la situación de los convenios para promover una Reforma Laboral, en perjuicio de los trabajadores.

El Gobierno planea convocar en mayo a un congreso que ponga sobre la mesa la discusión sobre cómo mejorar la productividad en distintos sectores. Hace cerca de un año y medio el Ministerio de Trabajo y el de Desarrollo Productivo había planteado, en un decálogo de declaración de intenciones acordado con un grupo de empresarios, que “si no mejoramos la productividad, no bajaremos ni la pobreza ni la desigualdad”.

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