Médicos de CABA: el 22 paremos con todo

Escribe Maxi S. Cortés

Frente a la paritaria clandestina de AMM, impulsemos el pronunciamiento de los profesionales de la salud.

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El cese de actividades convocado por la asociación de médicos municipales (AMM) y la Federación de Profesionales el jueves pasado -un ´cese de actividades´ de dos horas-, en el contexto de las negociaciones paritarias con el Gobierno de la Ciudad, simplemente no existió.

En una negociación paritaria que AMM mantiene en el más absoluto sigilo, complicidad y como guardaespaldas del gobierno de la ciudad, la medida resuelta administrativamente a espaldas de los trabajadores fue ahogada desde arriba.

Tampoco pasó nada en las filiales de AMM dirigidas por la lista opositora 810, que disputará la conducción del gremio este abril. La 810 denunció la medida improvisada por el oficialismo de AMM, pero no tomó ninguna iniciativa. Su política tiene la mira puesta en las elecciones del sindicato, que se celebrarán dentro de muy poco.

La falta de asambleas, de información sobre el desarrollo de las negociaciones, de preparación de las medidas, es la forma en la que la burocracia sindical trabaja para desorganizar a los trabajadores.

Ahora, la conducción de AMM y FP han anunciado un paro de 24 horas para el próximo 22 de marzo, sin explicar a los trabajadores por qué se “endurece” un plan de “lucha” del que nadie está informado. Otra vez, la opositora 810, en su crítica, tampoco plantea un reclamo concreto ni cómo alcanzarlo.

Si bien los gobiernos han resuelto el fin de las medidas de protección y prevención contra el Covid, la pandemia persiste y el propio ministro Quirós ha predicho la llegada de una nueva ola de la mano de la subvariante BA2. Frente a la paritaria clandestina de la AMM y el gobierno, los trabajadores tenemos que imponer nuestro reclamo.

Con el aumento de los alimentos y el gas -primeras consecuencias de la guerra en Europa- la inflación se proyecta en un 60% anual, mientras las burocracias sindicales han pactado acuerdos en el orden del 40%, como Sutecba. La hoja de ruta del acuerdo con el FMI implica tarifazos a granel.

El salario básico debe ser igual al costo de la canasta familiar, que actualmente se acerca a los 190 mil pesos, y debe ser indexado al ritmo de la inflación. De aquí debería partir el valor de un cargo de ejecución simple de la carrera médica. Esta es la pauta que orienta el reclamo paritario de los trabajadores de la rama industrial de Aceiteros, por ejemplo. La pelea por el salario es clave, porque nos plantea un principio de recuperación de derechos en el conjunto del convenio de trabajo, para recuperar la carrera médica.

La paritaria, además, debería ser el primer jalón para organizar la lucha por la defensa del personal de salud contratado en pandemia, despedido por el gobierno de la ciudad, como así también para defender la vigencia de las concurrencias e igualar los derechos de los trabajadores suplentes de guardia que trabajan a la par con el resto de los profesionales, y que la carrera de enfermería pase a profesional.

Junto a una canasta básica, debemos reclamar que el salario se indexe automáticamente según la inflación, que todos los acuerdos y aumentos anteriores que figuran en actas ingresen al salario básico, que todos los ítems sean remunerativos y todo el haber percibido compute para el aguinaldo; jubilaciones equivalentes al 82% móvil y que se termine el descuento por el impuesto a las Ganancias.

Organicemos asambleas para transformar en activo al paro matero de AMM y la 810. Fijemos nuestro reclamo salarial y votemos una movilización de las asociaciones profesionales conjunta con los trabajadores. La lucha por la salud plantea como perspectiva una lucha conjunta con todos los trabajadores contra el acuerdo con el FMI, contra la guerra y por un congreso obrero.

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