El anticipo de las elecciones por medio de desdoblamientos provinciales

Escribe Julio G.

Un callejón sin salida.

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En la última semana comenzó a circular con fuerza el “rumor” de un desdoblamiento de la elección bonaerense de la nacional. El ´desacople´ electoral sería una iniciativa de Juntos por el Cambio, pero habría encontrado eco en las huestes de Máximo Kirchner (La Nación, 28/3).

En JxC evalúan que el desdoblamiento electoral les permitiría contener una fuga de votos hacia el espacio de Espert-Milei, que en 2021 se posicionó como tercera fuerza electoral en provincia de Buenos Aires y CABA. La maniobra del desdoblamiento tendría como fin separar la figura de Milei de la de Espert, para retener el voto de la derecha ´dura´ (Ámbito.com, 20/03).

Por su parte, en las tiendas electorales del FdT se da por perdida la batalla presidencial de 2023. Imaginan, en cambio, que podrían condicionar al sucesor de Alberto Fernández desde las gobernaciones. Martín Insaurralde opera para convencer a los intendentes de las virtudes de la maniobra, entre otras cosas para preservar el poder y las cajas de la provincia y de los “feudos” municipales.

Entre 2015 y 2019, los gobernadores “nacionales y populares” y buena parte de los intendentes co-gobernaron con Macri y Vidal, viabilizando los proyectos del Ejecutivo en el Congreso y la legislatura -incluido el ´arreglo´ con los fondos buitres- y pactando el ajuste fiscal y la reforma previsional de diciembre de 2017. Esta “coalición a la carta” contribuyó a la victoria del macrismo en las elecciones de medio término. Solamente el colapso financiero de 2018 llevó nuevamente al pejota-kirchnerismo al poder. El desdoblamiento electoral supone un adelantamiento de la campaña para los cargos ejecutivos y representativos, que van de las PASO, en agosto, hasta octubre de 2023. Suponer que el anticipo de las elecciones servirá para desviar la atención por el derrumbe económico, luego del Mundial de Qatar, es harto arriesgado, incluso puede ocurrir lo contrario, en la medida en que expondrá toda la dimensión de la disgregación política.

La tarea no debe ser ofrecer una salida electoral de ‘izquierda’ a la crisis, sino un programa de transición que movilice a las masas contra el capital, el gobierno y el Estado. Es la única estrategia consecuente y la única capaz de desarrollar un reagrupamiento político compacto para la clase obrera.

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