Salta: estalló la crisis de camarillas en la Iglesia

Escribe Violeta Gil

La pugna en la curia incluye negocios inmobiliarios que salpican al estado garante de sus privilegios.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Una denuncia por violencia de género contra el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, destapa una crisis de la iglesia salteña y una disputa que no tiene nada que ver con la fe. Está en juego una red de negocios inmobiliarios, y principalmente quién determina la discrecionalidad del uso de los recursos millonarios que administra la Curia.

La denuncia fue realizada por dos monjas de la Congregación de Carmelitas Descalzas, del Convento de Clausura San Bernardo, por “situaciones de violencia y de hostigamiento” contra el Arzobispo. El Convento está confrontado con el arzobispado por su adhesión a la “Virgen del Cerro”, un culto desaprobado por Cargnello como autoridad de la Curia.

El abogado defensor de Cargnello sospecha que la denuncia por violencia de género obedezca al manejo de fondos de alquileres a cargo de las monjas. (Aries 22-4-22). Es decir que la justicia de Salta tendrá que dirimir entre una pugna política y financiera que sacude los cimientos de uno de los principales instrumentos de contención política en la provincia.

La disputa entre el Arzobispado y las Carmelitas data del año 2006. Cargnello cuestiona la adhesión de las monjas a la Fundación Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús a cargo de María Livia Galliano de Obeid, propietaria entre otras cosas, del santuario de la Virgen del Cerro, un circuito turístico religioso a nivel nacional. Y todo esto sin la autorización del arzobispo de Salta.

Las monjas administran el alquiler de inmuebles en el centro de la ciudad de Salta. Esos recursos estarían siendo capitalizados por la Fundación antes mencionada que a su vez, tiene proyectos inmobiliarios que no fueron autorizados por Cargnello, en el mismo “Cerro de la Virgen". Existe un fideicomiso que liga a la Fundación con la orden del convento San Bernardo, para la gestión del terreno donde actualmente funciona el santuario de la Virgen. La sociedad Tres Cerritos S.A., dona con cargo en 2003 al Convento la parcela en cuestión, y ,a su vez, en 2006 ocurre una transferencia de dominio fiduciario entre esta institución -el fiduciante- y la Fundación Obra Yo Soy La Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y Obra Yo Soy El Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús -el fiduciario-, de la cual resulta beneficiario el convento. Las operaciones fueron realizadas por la escribana, Lía Mercedes Mera Figueroa de Urtubey, (madre del ex gobernador de la provincia, recientemente fallecida.) (19-4-22 Cuarto Poder.).

Cargnello quiere administrar los negocios propios, los que le otorga el gobierno provincial con donación de tierras y edificios en toda la provincia, con la eximición del pago de impuestos, con el monopolio de la educación religiosa en la Universidad Católica y colegios por lo que recibe subsidios. No basta con esto, quiere meter mano en el negocio de las monjas.

"#Hermana yo te creo"

No parece haber detrás de esta denuncia por violencia de género un principio emancipador de las monjas en clausura contra una institución que ha jugado y juega, en la actualidad también, un rol histórico y social de opresión, particularmente contra las mujeres.

Sin embargo, que las monjas hagan uso de un patrimonio propio del movimiento de mujeres como es la denuncia contra un régimen de violencia y opresión, en este caso, bajo propósitos de camarilla, no deja de significar un cambio de situación y una crisis de grandes proporciones en la Curia. No es que las monjas se rebelen contra la doctrina que las oprime -a ellas y a miles de trabajadoras- lo que ponen en cuestión es que el arzobispo tenga el monopolio de la discrecionalidad de los recursos que el estado le otorga para cumplir su función de embotar la conciencia de la clase obrera más pauperizada.

Los curas del Arzobispado reaccionaron como una corporación en defensa de Cargenllo. Las monjas, en cambio, se ganaron la solidaridad de algunos sectores del feminismo salteño que en su desorientación impulsó una convocatoria por redes sociales, bajo la consigna “#Hermana Yo Te Creo”, que invita a las organizaciones sociales y a las salteñas, a un “abrazo simbólico al Convento” en apoyo a las denunciantes.

Sin dudas la Iglesia de Salta, y su principal referente, Mario Antonio Cargnello, pierden autoridad. Ocurre en el peor momento para el gobierno de Gustavo Sáenz, cuando los índices de pobreza superan la media nacional y las estadísticas indican que el 60% de los niños está por debajo de la línea de la pobreza. La clase obrera salteña está sumida en la precariedad, con el 50% de trabajadores activos en negro.

La iglesia ha sido un pilar del régimen político para mediar en los conflictos sociales y quebrar las luchas obreras. En un escenario de mayor carestía en donde Sáenz necesita imponer agravios cada vez mayores contra las masas explotadas, en el marco del acuerdo con el FMI que todo el arco político de la burguesía saluda, la crisis de la iglesia suma contradicciones al gobierno de Sáenz. Éste además navega en una nueva fase de la crisis en la cúpula del aparato represivo y el Ministerio de Seguridad. https://politicaobrera.com/6895-salta-policias-operaban-en-una-financiera-ilegal

La crisis de la iglesia es una crisis por arriba, que cruza al poder político y al estado garante de la impunidad de los negociados que históricamente desarrolla la curia. Por abajo, en la tierra, las necesidades inmediatas de los trabajadores están asociadas a los recursos para el sostenimiento de la familia obrera: los alimentos, el salario, la defensa del trabajo y de las condiciones de vida. Con este programa los trabajadores tenemos que impulsar asambleas y acciones de lucha por que la única fuerza realmente transformadora en las actuales condiciones, es la acción directa de la clase obrera.

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