Extras, premios y ganancias en la UOM: la discusión en las grandes fábricas

Escribe Juan Ferro

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Los trabajadores de la UOM viven un verdadero hervidero gremial. De lo primero que se enteraron por los diarios fue que se había aceptado una paritaria con un aumento del 45% en tres tramos no acumulativos del 18%, 15% y12% a cobrar en abril, julio y octubre, respectivamente. A la luz de las paritarias firmadas con posterioridad, las de la UOM fue la más baja de todos los gremios.

De lo segundo que se enteraron los metalúrgicos por los diarios fue que los secretarios generales de las distintas seccionales, entre gallos y medianoche, armaron una lista que desplazó a Caló del cargo de Secretario General que mantenía desde la muerte de Lorenzo Miguel hace 18 años, reemplazándolo por lo que se conoce como el “Secretariado siderúrgico”, donde Pablo Furlán (Tenaris-Campana) asumió como secretario general y Aldo Brunelli (Siderar-San Nicolás) como secretario adjunto. Los trabajadores de la UOM en su 80% pertenecen a la Rama 17 y desde su fundación sus secretarios generales pertenecen a esa rama. La nueva dirección, en cambio, pertenece a la Rama 21, que representa el 10% de los trabajadores.

El secretariado empezó a los tumbos pues la paritaria colocó el 45% de aumento como acuerdo marco también para las grandes siderúrgicas y fue rechazado en todas las grandes plantas. La línea del secretariado fue buscar sumar ingresos a cualquier costo para ocultar el pésimo acuerdo del básico. En Acindar, el secretario general de la UOM de Villa Constitución, entusiasta animador del nuevo secretariado -es primer vocal de la directiva nacional- impulsó un quite de horas extras en la planta reclamando un 400% de aumento en las horas extras que resarciera el salario y zafara en parte de los enormes descuentos por ganancias que sufren los metalúrgicos de Acindar.

La discusión de las extras en Acindar tuvo un giro inesperado cuando la directiva -con excepción de un delegado de la comisión interna de la planta- firmó un acuerdo inconsulto del pago del 400% de las horas extras y un bono no remunerativo anual de $60.000 y cuando fue llevado a las secciones de la planta fue rechazado porque la empresa había accedido al pago de las horas extras al 400% a cambio de que el trabajador que se acogiera a este nuevo sistema perdiera el franco compensatorio. Los directivos de Villa, en su afán por reclamar más dinero a cualquier costo, no tuvieron en cuenta que ese acuerdo había agotado la capacidad de resistencia física del trabajador que realiza tareas de arrimaduras y así perdía su preciado descanso.

El repudio hizo dar marcha atrás el acuerdo. Fue reformulado pero aún mantiene condiciones leoninas. En el acuerdo “remendado” finalmente estipula el premio anual de $60.000 y que los los acuerdos del pago del 400% sean opcionales. Quienes no accedan recibirán las extras del 100% como marca la ley con un aumento del 15% sobre las mismas y otro eventual 15%, pero que estarán atadas a la producción.

La acción gremial ha dividido a los trabajadores e incorporado el premio a la producción dentro de las propias horas extras, algo que atenta contra la vida misma del trabajador. La crítica al delegado que no firmó ninguno de los acuerdos, “por romper la unidad gremial”, se transformó en un boomerang pues los trabajadores han comprendido que hay un límite en la resistencia física y en la necesidad de su descanso.

Tenaris Campana - Siderar San Nicolás

Las idas y venidas el nuevo secretario general de la UOM las vive en su propia fábrica. La cabeza de este “secretariado siderúrgico” es de dos fábricas que pertenecen al mismo patrón con dos acuerdos convencionados diferentes, con premios diferentes y con participación de ganancias diferentes, aun siendo de la misma rama. Las ganancias de Techint son siderales, los subsidios que recibe del gobierno son inigualables. Sin embargo, en Campana se firmó por $40.000 por trabajador por concepto de una ganancia que se desconoce y que Furlán, antes de asumir como secretario general de la UOM, firmó alegremente señalando que el control de los libros de la empresa es un resorte privado que no se puede violar.

Tenaris Campana es el reino de la flexibilizacion laboral. El miserable bono de ganancias otorgado debe ser caracterizado en su función política y sindical. El cobro de este bono anual no remunerativo está condicionado a la producción y a las ganancias –que los trabajadores no tienen condiciones para verificar. Pero, sobre todo, constituye un pretexto para avanzar en los ritmos de producción y la sobreexplotación laboral.

El “bono por ganancias” refuerza a un régimen laboral que convierte al salario en un costo flexible y no en la remuneración de la fuerza de trabajo en función de las necesidades objetivas de la canasta familiar, la cual no puede depender de los ciclos comerciales de la patronal. Este tipo de acuerdo, firmado por Furlan antes de ser secretario general de la UOM, es una adaptación del salario obrero al vaivén de los negocios capitalistas de Techint.

Se ha hablado mucho de que los realineamientos en la UOM obedecen a un posicionamiento entre el kirchnerismo y el albertismo, pero esta nueva dirección de la UOM responde claramente a los grandes grupos empresarios, en particular a Techint, mucho más que a los episódicos acuerdos políticos. Esta crisis entre ganancias, premios y extras lo demuestra: Brunelli fue camporista, peronista, isabelista, lópezreguista, menemista, duhaldista y kirchnerista, y bajo todos esos gobiernos fue siempre adjunto de la UOM. Permitió el despedazamiento de la ex Somisa, llevando a la Virgen del Rosario a las asambleas. Aceptó sin chistar la privatización en el 91 y ahora recibe premios brutalmente diferenciados de Tenaris Campana, sin amagar ni siquiera a hacer una medida conjunta.

El desguace del convenio de la UOM en miles de acuerdos paralelos debe plantearnos algo simple que con alguna rara excepción se ha logrado en gremios como aceiteros: que el corazón del salario sea el básico y no los conformados.

Finalmente 180 mil pesos más la antigüedad y los salarios familiares, permiten vivir a una familia tipo. Luchar por un salario igual a la canasta familiar sin atarlos a la producción, ni al presentismo, imponer un recorte de las horas extras a los empresarios para que haya nuevos puestos de trabajo, es la única forma de salir de la brutal alienación del trabajo, responsabilidad del conjunto de la burocracia sindical en complicidad con los partidos patronales. La lucha por el salario igual al costo de la canasta familiar exige que se vaya gestando una lucha que sólo puede ser colectiva y que plantea objetivamente una huelga general para imponerla.