La docencia de CABA frente a la epidemia

Escribe Flor Palombo

Tiempo de lectura: 3 minutos

La Ciudad de Buenos Aires, junto a la Provincia, es la jurisdicción que concentra una mayor cantidad de casos de infectados por el COVID 19.

Frente a la propagación de esta pandemia en nuestro país y en la Ciudad, los trabajadores de la educación fuimos protagonistas de un debate que dividió al gobierno: la suspensión de clases. Ésta, finalmente, se hizo efectiva el domingo 15, pero no estuvo exenta de irregularidades y directivas poco claras que pretendían que la docencia, en su conjunto, siguiera realizando tareas presenciales en las instituciones educativas.

Los trabajadores frente a la pandemia

Ante la pandemia del COVID 19 y la problemática del dengue (que, en el ámbito educativo, ya lleva más de una cuarentena de casos declarados en CABA y 600 confirmados en todo el país), los docentes venimos reclamando condiciones de higiene adecuadas tanto para las instalaciones como para el personal (docentes, auxiliares). La ausencia de elementos como lavandina, desinfectantes, desinsectantes, jabones y alcohol en gel hacen de las escuelas un lugar más que propicio para el desarrollo de las enfermedades. A este reclamo, se le sumó la preocupación por el avance del coronavirus.

Cuando, el lunes 16, todos los docentes fuimos citados a concurrir a las escuelas, en el marco de la suspensión, el Ministro Trotta y el GCBA fueron contundentes: los maestros deberían seguir asistiendo. Pero fue la organización de los trabajadores de la educación la que marcó la agenda y se repartieron las horas de trabajo de forma tal que un docente no tuviera que ir más de un día (hasta el 31 de marzo) para garantizar las tareas exigidas.

A su vez, impusimos el art. 70 S (licencia de fuerza mayor) para que los trabajadores mayores de 60 años, las madres y los padres con niños a cargo y los docentes con enfermedades de base consideradas de “riesgo” tuviera la cobertura que les permitiera, directamente, no asistir a las escuelas. Este es apenas un ejemplo más de cómo, efectivamente, son los trabajadores los que cuidamos nuestra propia salud.

De todas formas, seguimos exigiendo que se contemplen las licencias para aquellos trabajadores que tienen familiares mayores a cargo y que no han podido ser cargadas en el sistema.

Cuarentena obligatoria e imposiciones a los trabajadores de la educación

Sin embargo, la implementación de la cuarentena obligatoria (jueves 19) no fue suficiente para el gobierno del GCBA. A pesar de que Larreta sale en conferencia junto al Presidente Fernández, igualmente intenta obligar a los directivos a seguir repartiendo las viandas paupérrimas que el mismo gobierno ofrece a las familias, sin siquiera las mínimas garantías higiénicas y de salud. Vale aclarar, además, que las viandas que se han estado enviando a las escuelas lo fueron en cantidades inferiores a las necesarias. Además, la “vianda” es un sánguche con apenas una feta de jamón y otra de queso, totalmente insuficiente no sólo para paliar el hambre, sino para fortalecer el sistema inmunológico necesario para hacer frente a cualquier enfermedad.

Debido a esto, durante el fin de semana largo, se está llevando adelante un reclamo en contra de esa exigencia: un petitorio que solicita al GCBA que las viandas o bolsones se repartan con el personal especializado para la tarea, garantizado por el mismo estado, para no exponer a los trabajadores de la educación, sus propias familias y a las familias trabajadoras que deben movilizarse hasta la escuela, con todo lo que ello implica en este cuadro de militarización de los barrios. Este petitorio ya lleva más de 48 hojas de firmas de supervisores, directivos y docentes de las diferentes áreas.

Medidas urgentes

En este cuadro, es imperioso que los trabajadores de la educación nos pronunciemos por una serie de medidas tendientes a frenar el avance de esta epidemia. La cuarentena, por sí sola, no es suficiente para ello.

Es necesario:

Cuarentena efectiva para todos los trabajadores de la educación con percepción íntegra de haberes. Salario igual a la canasta familiar. Restitución de la cláusula gatillo.

Realización de pruebas de hisopado a la comunidad de los barrios de cada escuela para garantizar el diagnóstico de la enfermedad y asegurar la atención temprana y el aislamiento de los casos pertinentes.

Bolsones de alimentos no perecederos que entregue el personal especializado a todas las familias trabajadoras de los barrios de los distritos, con medidas óptimas de higiene y seguridad, organizado por el Estado.

Comités de salubridad e higiene en cada escuela, formado por docentes, padres, alumnos y auxiliares, que sigan el avance de la pandemia y promueva la toma de medidas de necesarias para garantizar la salud de la comunidad educativa.

Duplicación del presupuesto educativo.

Resolución de los problemas de infraestructura de todas las escuelas del GCBA.

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