Colombia: Jose Antonio Ocampo, un hombre del mercado

Escribe Mauri Colón

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El recientemente electo Gustavo Petro lanzó un guiño al mercado con la designación de José Antonio Ocampo, un “Columbia Boy” colega de Joseph Stiglitz. Esto le valió la apreciación del peso colombiano, luego que después de las elecciones la moneda norteamericana casi había llegado a precio récord.

Ocampo no es nuevo en esto de la política. Durante la presidencia del liberal Ernesto Samper, entre 1996 y 1997, presidió la cartera económica. Además, fue director del Departamento Nacional de Planeación (1994-1996) y ministro de Agricultura (1993-1994). Y en 2012, fue candidato a la presidencia del Banco Mundial, nominado por el G-11, en representación de los países en desarrollo. Los medios colombianos definen a Ocampo como un “liberal progresista”, y destacan que tiene una gran interlocución con el mundo empresarial. Es decir, es un hombre del corazón del capitalismo colombiano. Es un hombre de confianza del imperialismo, sobre todo de Estados Unidos, que veía con temor el acercamiento de Petro a Venezuela.

Según los especialistas, el primer gran reto de Ocampo será la reforma tributaria, con la que buscará recolectar 50 billones de pesos. El último intento de reformas tributarias anunciadas por Duque terminó desatando una rebelión popular el año pasado. Las cuentas públicas están en rojo. La deuda privada alcanza los 724 billones de pesos colombianos y es equivalente al 61,5% del PIB colombiano.

Adicionalmente, Ocampo anunció que la reforma tributaria va a venir del brazo de "un ajuste fiscal de unos tres puntos del PIB". En un país donde el desempleo ronda el 11%, la informalidad el 45% y la pobreza afecta al 39 %, un ajuste de estas proporciones sería brutal. La contrapartida será un "ambicioso programa social" del cual no ha especificado ni una coma. La inflación sigue haciendo caer los salarios reales, mientras la burocracia sindical sigue sin aparecer.

La reforma agraria, tema central e histórico en Colombia, fue borrada de todos los portales, excepto una vaga mención acerca de “incorporar claramente el compromiso del Acuerdo de Paz de redistribuir tres millones de hectáreas”, sin decir cuándo o cómo el gobierno piensa instaurarla. Mientras tanto, las bandas paramilitares siguen operando. Colombia ostenta el récord mundial de refugiados internos.

Finalmente, en tema de defensa del medio ambiente, el presidente Gustavo Petro había insistido en que va a detener la exploración de petróleo en Colombia. Pero Ocampo contradijo a Petro y aseguró que una de las prioridades del país para lograr una economía ´sustentable´ es seguir con la exploración y exportación de hidrocarburos.

Esta es la hoja de ruta del gobierno de Petro. El “Capitalismo progresista'' muestra, una vez más, sus límites insalvables y su sumisión a la patria financiera. Es incapaz de resolver sus contradicciones propias. En el Perú de Castillo y en la Argentina de los Fernández, los trabajadores van sacando sus propias conclusiones.

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