Elecciones en el Sindicato de Comercio

Escribe Carmen Álvarez

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Esta semana, en Parque Norte, se celebrará la asamblea extraordinaria del Sindicato de Comercio para elegir a los cinco miembros que conformarán la junta electoral responsable de elección de la nueva dirección. Aproximadamente 1.200.000 afiliados están habilitados para votar.

A pesar de la enorme cantidad de trabajadores bajo convenio, nos encontramos cobrando sueldo por debajo de la línea de pobreza y algunos sectores, como los trabajadores de call center, no llegan a superar siquiera la línea de indigencia, mientras las empresas y grandes cadenas de supermercados no paran de facturar gracias al abismo que hay entre la inflación y los salarios.

Muerza y Cavalieri, la misma cara de la moneda

Los últimos años, las y los trabajadores de comercio hemos pagado con nuestros salarios y con la pérdida de nuestros derechos laborales la buena relación que ha mantenido Cavalieri con la patronal y con todos los gobiernos que han pasado. El actual secretario festeja la paritaria que firmó para este año en 59,5%, que consolida la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y que está lejos de las proyecciones de una inflación que se profundizará.

La lista granate de Ramón Muerza que oficiará de opositora y pretende mostrarse como una “nueva alternativa” no es más que una banda al servicio de su patrón, Alfredo Coto, que no ha dudado en usar la violencia y la persecución con los trabajadores que se organizan en la empresa. Muerza no ha perdido oportunidad de criticar la paritaria firmada, pero no ha movido un dedo para rechazarla. Sus declaraciones son palabrerío de ocasión. Su adaptación patronal responde a una orientación política -alineado con Facundo Moyano, del PJ-Massa- común a toda la CGT, la defensa del acuerdo con el FMI y el ajuste al salario.

Cualquiera de los dos que gane las elecciones tiene las huellas digitales impresas en la ofensiva patronal contra los trabajadores de comercio.

La alternativa de los trabajadores

Toda la violencia y revuelo que signaron la última asamblea y que durante todos estos días han rodeado la que se realizará el próximo viernes pretende legitimar a quienes pelean por el manejo de la caja del sindicato y el saqueo de la obra social. Ningún recambio en sus términos debería generar expectativa entre los afiliados. Carlos Pérez, el actual vaciador de OSECAC, es quien tomó el lugar de Cavalieri en la CGT y en algún momento fue mencionado como su sucesor en el sindicato.

Con estos personajes la "asamblea" extraordinaria no tendrá nada que aportar a los trabajadores de comercio, será otro episodio de una guerra entre facciones de una burocracia hostil a sus intereses y reclamos. En la actual situación de los empleados de comercio, una asamblea debería servir elementalmente para definir y votar un plan de lucha en defensa del salario.

Así fueron las asambleas de quienes se autoconvocaron en todo el país durante la pandemia, y que permitieron instalar protocolos sanitarios para el cuidado dentro de los supermercados; fueron nuestros paros y cuelgues de vincha en los call centers los que permitieron instalar el teletrabajo, en aquellos lugares en los que fuimos obligados a seguir yendo a pesar de los decretos que indicaban lo contrario.

Hemos sido históricamente las y los trabajadores organizados en asambleas, con los cuerpos de delegados independientes de la patronal y los gobiernos capitalistas, quienes hemos llevado adelante las verdaderas conquistas de nuestros derechos. Es el camino que debemos trazar en comercio con la constitución de una verdadera alternativa obrera y democrática.

Hoy, frente al derrumbe de un régimen político y económico que ha colocado a la clase obrera en los valores de pobreza más altos desde el siglo pasado, es necesario recuperar a nuestro sindicato para la organización en defensa del salario, para que todos los trabajadores tengamos un sueldo igual a la canasta familiar; contra la reforma laboral que ya se viene aplicando en los hechos; por la unidad del conjunto de los trabajadores, mediante un congreso obrero que resuelva una huelga general para enfrentar el acuerdo con el FMI.