Nueva huelga ferroviaria en Gran Bretaña

Escribe Joaquín Antúnez

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Los trabajadores ferroviarios representados en el Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte (RMT) han llevado adelante un nuevo paro por aumento de salarios y condiciones de salubridad e higiene. A mediados de junio pasado habían protagonizado una huelga de 48 horas por estos reclamos. Fue la mayor huelga en 30 años. El gobierno conservador, con Johnson desplazado, apunta a colocar techos paritarios cercanos al 4%, muy por detrás de la inflación interanual del 9,6% -la más alta en 40 años.

La nueva medida de fuerza ha congregado a más de 40 mil trabajadores de limpiadoras, señalizadores, trabajadores de mantenimiento y personal de estación. En esta oportunidad se han visto afectadas 15 empresas privadas, incluida la estatal concesionada Network Rail, lo que afecta al sistema londinense a pesar que el gremio de la capital no haya adherido en esta oportunidad a la medida.

Mick Lynch, secretario general del RMT, indicó que Network Rail no ha hecho “ninguna mejora en su oferta salarial anterior” y que las compañías de trenes no les han ofrecido “nada nuevo” (aa.com, 27/07). Lynch apunta contra el gobierno que ha salido públicamente a atacar a las huelgas declaradas en el último tiempo. Incluso sugiere que las patronales estarían dispuestas a mejorar su oferta, pero los conservadores no quieren que los demás trabajadores sigan el ejemplo ferroviario.

En gran medida, un aumento en los salarios de los trabajadores ferroviarios debería ser cubierto con las cuotas extraordinarias que reciben las patronales del sector como consecuencia de la pandemia. Estas ayudas se han ido desarmando luego que el ahora desgraciado Johnson haya decretado el final de la pandemia en el verano del 2021.

A su vez, los Tory continúan con la política de flexibilización de contrataciones de personal para permitir a las patronales que enfrentan huelgas de su personal de planta, convocar a trabajadores de agencia que cobran por jornal. Algo similar fue aplicado por otra conservadora: Thatcher cuando enfrentó la histórica huelga minera en los años 80. En esta arremetida contra la organización obrera se ha sumado la candidata a Downing 10 (la casa de gobierno), Liz Truss, que ha prometido llevar a fondo una persecución e ilegalización de los sindicatos en toda la isla. Lynch, del RMT, le ha retrucado que llegado el caso el gobierno enfrentará “la mayor resistencia organizada por todo el movimiento sindical, rivalizando con la Huelga General de 1926, las Sufragistas y el Cartismo.” (idem)

A pesar de las amenazas, los sindicatos siguen declarando en reuniones y plenarios nuevas huelgas, como los trabajadores del Royal Mail (correos) que irán a la huelga en agosto. Los ferroviarios volverán a parar el 18 y 20 de agosto.