CGT Córdoba: realineamientos políticos en tiempos de crisis

Escribe Ángel Caruso

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El triunvirato que conduce la CGT (Acuña-Moyano-Daer) ha decidido desplazar a la dirección de la CGT regional Córdoba y proceder a su intervención. El secretario de interior, Abel Furlán (UOM) designo a Horacio Otero como delegado normalizador y es quien viene llevando adelante las gestiones. Los dirigentes sindicales que pretenden capitalizar el desplazamiento de la actual conducción provincial son Pablo Chacon (comercio) y Rubén Urbano (UOM).

José Pihen, secretario general de empleados públicos, de la CGT regional Córdoba y legislador schiarettista, ha salido a desconocer aquella resolución y convoco a un plenario regional que resolvió rechazar la intervención y exigir elecciones en 15 días. Esta resolución fue avalada por cerca de 70 gremios de la provincia que integran la CGT regional, entre los que se encuentran las direcciones de bancarios, gráficos, docentes, SMATA, alimentación y un largo etc., pero sumo también el apoyo de importantes gremios no enrolados en la CGT Córdoba como son municipales, recolectores, sindicato de Luz y Fuerza (CGT “nacional y popular” Rodríguez Peña) e incluso el de las 62 organizaciones. Es decir que la iniciativa de intervención, salvo a los cerca de 20 gremios que son de la partida, ha logrado cohesionar en su rechazo a casi toda la burocracia de la provincia, desde los sectores vinculados al schiarettismo hasta los fuertemente identificados con Alberto y Cristina Fernández.

La respuesta de la CGT nacional no se hizo esperar. Horacio Otero declaro al diario La Voz del 3/8 “…En este momento, la Regional Córdoba no tiene autoridades, porque Pihen desconoció el mandato de la secretaria del interior y también al triunvirato que conduce a la CGT nacional”... El martes 2/8 se reunieron en la sede de Azopardo Pablo Chacon, Urbano y el dirigente provincial de camioneros, Edgar Lujan, con Horacio Otero, Abel Furlán y Pablo Moyano. Más allá de la fuerte resistencia que ha planteado la intervención en la provincia, lo cierto es que una marcha atrás del triunvirato nacional puede poner en crisis el conjunto de las normalizaciones regionales que viene encarando la CGT.

¿Paso en falso o implosión política?

Las negociaciones previas a la actual intervención planteaban la incorporación a la CGT regional de sectores que hoy se mantienen por fuera, como Luz y Fuerza y recolectores. También estaban llamados a jugar un papel importante en la nueva configuración de la conducción Emiliano Gramajo (Choferes interurbanos-AOITA) y Edgar Lujan de camioneros. Estos cuatro gremios salieron a rechazar la intervención. Incluso camioneros firmo la solicitada de rechazo a la misma cuando su secretario general participa de las reuniones con los interventores para designar la comisión normalizadora.

Envalentonado con la actual configuración de las cosas, José Pihen salió a hablar públicamente de la ruptura con la CGT nacional. Es que aun si se fuera a elecciones de las que solo puedan participar los gremios confederados (hay unos 20 en la CGT regional que no lo están), la actual dirección provincial retendría la dirección.

Aunque quien más claramente ha señalado una caracterización de la actual situación gremial fue Franco Saillen, de recolectores, quien salió a declarar en los medios que no se podía proceder a una normalización cuando implosiona el gobierno.

Esta crisis expresa que la burocracia que pretende formar una red de “seguridad” sindical a un gobierno tambaleante, esta recorrida por contradicciones insalvables. La asistencia al “superministro” en su cruzada de tarifazos, devaluación y mayor pérdida del poder adquisitivo de los salarios, seguirá horadando a una burocracia en ruinas.