La Plata bajo el agua: un colapso anunciado

Escribe Sergio Gómez de Saravia

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Este jueves 17 la ciudad amaneció con sus barrios inundados. A pesar de que las lluvias no superaron los 100 mm y promediaron los 65 mm en los barrios afectados, muy por debajo de los 395mm de 2013, fueron suficientes para colapsar los sistemas de drenaje.

El riesgo hídrico de la ciudad está al rojo. ¿Cómo es posible esto si el municipio y la provincia alardean de las obras realizadas? Sucede que las obras, en algunos casos inconclusas, fueron restringidas a pequeños tramos de unos pocos arroyos que atraviesan la ciudad. Por otro lado, las zonas de amortiguación de lluvias, aledañas a las rutas 36 y 2, han sido entregadas a proyectos inmobiliarios y la colocación de invernaderos, sin ningún plan de obras para compensar las superficies perdidas, como, por ejemplo, un sistema de colección de agua para riego en épocas de sequía, saneamiento y conservación de las orillas de los arroyos.

Para el capital no hay zonas restringidas ni plan de contención de inundaciones para las familias trabajadoras. Lo que rige su lógica es la reproducción del capital y lo que conlleva, la destrucción del ambiente, el colapso de los barrios de los trabajadores, la degradación de la vida.

El gobierno ha demostrado su incapacidad para revertir esta situación. Por el contrario, la ha llevado a un agravamiento aún más peligroso. El intendente Garro, quien capitalizó la bronca contra Bruera luego de la inundación de 2013, no ha conseguido evitar que las escuelas y barrios quedaran nuevamente bajo el agua. Es un municipio al servicio del capital inmobiliario: su campaña de obras hidráulicas es una estafa.

Para poder desarrollar los barrios y la vida humana en armonía con la naturaleza es necesaria una reorganización social que ponga el conjunto de las fuerzas productivas al servicio de impulsar los intereses de las masas trabajadoras y no, como ahora, al de aumentar las tasas de ganancias de unos pocos.

La crisis económica, social y climática, a la que nos arrastra la crisis capitalista, va a empeorar si no actuamos. Es necesario que, en los barrios, los trabajadores debatamos con profundidad el alcance devastador que tiene esta situación y tomemos la iniciativa política para impulsar nuestros reclamos, con asambleas, coordinadoras para organizar movilizaciones, paros progresivos y con la perspectiva de la huelga general por un gobierno de los trabajadores.

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