Medidas de Massa: “paquete” devaluado, acordado con el FMI

Escribe Fede Fernández

Exijamos paritarias para todos y todas.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Las medidas anunciadas por el ministro y candidato oficial, Sergio Massa, este fin de semana a través de las redes sociales representan migajas frente a la estampida inflacionaria que desató su propia devaluación. El propósito es evitar, en la medida de lo posible, que se desmadre el proceso electoral. Así fue acordado con el FMI. La devaluación del 22% post PASO fue la primera de una serie destinada a “continuar con la realineación del tipo de cambio”. Es evidente, por lo tanto, el alcance mezquino de las medidas.

El paquete

En el centro de los anuncios se encuentra un bono a cuenta de paritarias, pagadero en dos cuotas por única vez de 30.000 pesos en septiembre y octubre, con tope en salarios 400 mil pesos. El ´refuerzo´ se desintegrará a la velocidad del rayo: la inflación acumulada en esos dos meses no bajará seguramente del 20%. Por su parte, las patronales pueden descontar este bono de las “contribuciones fiscales”, el 100% en el caso de las llamadas microempresas y 50% en el caso de las pymes. En el caso de los gremios que ya cerraron sus paritarias, en la mayoría de los convenios se estableció que sumas fijas u otras bonificaciones dictadas por el gobierno serían absorbidas por los aumentos pactados. En otros casos, representará un adelanto a cuenta. Como el tope es de 400 mil pesos, el bono se pagará hasta completar esa cifra. Las patronales se quejan del ´costo financiero´ que implicaría adelantar una cifra tan modesta, cuando un plazo fijo en pesos paga una tasa del 118% anual. Por otro lado, no hay ingreso extra ni bono para el amplísimo sector de trabajadores informales ni para los monotributistas. A estos últimos, en el caso de las categorías A a D, se les perdonará el componente impositivo de la alicuota por el lapso de cinco meses: por categoría, en el mejor de los casos, representan entre $400 y $2.500 de ´ahorro´ por mes. Los monotributistas también tendrán a disposición créditos por hasta 4 millones de pesos a un interés equivalente a la mitad de la tasa bancaria, esto es 60-70%. En el pasado reciente, por la pandemia, los créditos a los monotributistas eran por la mitad del monto, pero pagaban tasa cero.

Para los jubilados, se anunció un bono de 37.000 pesos mensuales, pagaderos en septiembre, octubre y noviembre, para quienes perciben la mínima, hoy ubicada en $87.460. Llevaría la jubilación mínima a los 124.460 mil pesos, incluidos el haber y el suplemento. También en este caso, esa cifra marca un tope. Continua, por lo tanto, el achatamiento de la escala jubilatoria. La pérdida de poder adquisitivo de la jubilación es una certeza a término, ya que la fórmula de movilidad excluye la inflación: se compone de un coeficiente establecido por la evolución de los salarios y la recaudación, y ambos han caído a pique frente a la carestía.

El paliativo destina algunas migajas para las partidas sociales que hoy se encuentran en niveles de indigencia. El ´incremento´ de la Tarjeta Alimentar la lleva a apenas $17.000 para familias con un hijo, $26.000 con dos y $34.000 con tres hijos. El programa Potenciar Trabajo se ´actualiza´ con $10.000, llevando la suma a septiembre a $66.250. Habrá además un refuerzo de $10.000 en septiembre y octubre para 1,3 millones de beneficiarios del programa Potenciar Trabajo, que en septiembre pasarán a percibir $66.250, un cuarto de la Canasta Básica Familiar. El empleo doméstico recibirá $25.000 por única vez en dos cuotas mensuales. Los empleadores que declaren ingresos familiares por hasta 2 millones de pesos, verán reembolsado el 50% del monto de este bono.

El anuncio incluye un congelamiento “hasta diciembre” de las cuotas de las prepagas, que en el año acumulan una suba del 78%. La ´contención´ será compensada con un nuevo tarifazo para fin de año. El esquema tarifario de energía de reducción de subsidios y aumentos de las tarifas continúa planteado, aunque aplazado por el momento.

Beneficios patronales

El paquete incluye por enésima vez el plato recalentado de los “acuerdos de precios” con supermercados minoristas y mayoristas, a cambio de beneficios impositivos para las mismas. En este caso, el ´acuerdo´ no prevé el congelamiento de precios sino un tope de incremento del 5%. Según el gobierno, incluye 50.000 productos. Estos beneficios mejorarán los balances de estas empresas, pero lo cierto es que los ´precios cuidados´ habrá que buscarlos con lupa.

Los anuncios también incluyen otra serie de beneficios para la burguesía exportadora como la eliminación total de retenciones “a economías regionales con valor agregado industrial como el vino, mosto, arroz, tabaco, forestal, cáscara de citrus, entre otras”. Además, habrá un 25% de disponibilidad de divisas para la prefinanciación de exportaciones, que irán a las cerealeras. Massa incluyó en los anuncios las intenciones de continuar con el “puente al empleo”, esto es la sustitución de los planes sociales por empleo precario y registrado, en este caso subsidiado por el Estado.

“Protejan a los pobres”

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, en un comunicado posterior a la aprobación del desembolso de los 7.500 millones de dólares del Fondo, señala, entre reclamos de mayor ajuste fiscal y “contención del gasto público en salarios y jubilaciones”, que “será preciso continuar prestando atención a proteger a los pobres, conforme se corrigen los desequilibrios”. El FMI advierte sobre las consecuencias sociales de su propia política.

Las medidas -como el cierre en cascada de paritarias- apuntan a evitar una rebelión popular y una huelga general. Los desequilibrios, de todas formas, son incorregibles La promesa de “dólar estable” hasta octubre ha sido desmentida por la disparada del dólar blue. La brecha cambiaria no afloja. De fondo, la salida capitalista a la quiebra económica del Estado implicará una confiscación de envergadura contra sus trabajadores. La burocracia sindical es un puntal de la burguesía en este rumbo.

Rechacemos las migajas de Massa. Exijamos paritarias para todos y todas. Aumento de emergencia. Salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar, incluidos monotributistas, contratados, en negro y jubilados.

Suscribite a Política Obrera