Elecciones en la Universidad Arturo Jauretche: una mera formalidad

Escribe Facundo Perales Noya

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En estas elecciones a Asamblea Universitaria, Consejos, Federación y Centros, los estudiantes de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) que se dispongan a emitir el voto, deben hacerlo con una certeza: su resultado no modificará ni un ápice la realidad de la universidad.

Los estudiantes votarán, en definitiva, en unas elecciones rutinarias e intrascendentes. Pues no consisten en otra cosa que en una disputa entre dos grandes aparatos estudiantiles por arrebatarse el control de lo que ya poco tienen de centro de estudiantes.

La disputa se dará entre “Unidos por la UNAJ”, agrupación que responde a los intereses del rectorado; y la UES, que responde a los de la camarilla peronista de la universidad. La primera conduce la Federación estudiantil y los centros de Ingeniería y Sociales. La segunda, desde las elecciones del 2021, el centro del Instituto de Ciencias de la Salud, el más grande de la universidad.

Desde hace unas semanas, estas dos agrupaciones -la última junto al radicalismo agrupado en Espacio Estudiantil- desarrollan una campaña en línea con el carácter que imprimen a los centros que conducen: vaciados de política y reducidos a meras cooperativas de servicios. Se esfuerzan en presentar a la universidad como abstraída del ataque a la educación y a las condiciones de vida que sufren sus estudiantes como parte de la clase obrera. Salario, presupuesto educativo, precarización, inflación, son algunos conceptos oportunamente olvidados por estas conducciones. Es que expresan una realidad que ante todo les interesa evitar.

Esto es sumamente provechoso para una gestión que no duda en aplicar un ajuste presupuestario que tiene en la reducción de la oferta horaria y lo expulsivo de un sistema de inscripciones por cupos (que siempre resultan insuficientes) su mayor expresión. En los hechos, las conducciones han convertido a los Centros de Estudiantes en una suerte de extensión de la Secretaría de Política y Territorio o vinculación. Los talleres y cursos que brindan, las jornadas de vacunación, o incluso la confección de las libretas universitarias, ocupándose, por ejemplo, de fotografiar a los estudiantes e imprimir la foto tamaño carnet para la misma, forman parte de sus ´funciones´.

Por otra parte, tanto en la elección pasada como en esta, han acoplado boletas de centro y claustros, garantizándole a la gestión el control de las elecciones gremiales de los estudiantes, lo que por sí solo basta para comprender los intereses que realmente levantan.

En definitiva, si un centro de estudiantes debe entenderse como una instancia de deliberación y organización política del estudiantado, entonces estos dos aparatos los han transformado en cualquier cosa menos eso. Se trata de una política arteramente ejecutada para contener y suprimir cualquier deliberación y organización independiente de los estudiantes.

En cuanto a la izquierda del FIT-U, hay que decir que han decidido rehuir la obligación de alentar la organización estudiantil. De las tres agrupaciones que participaron juntas en el 2021, solo sobrevivió la del PTS. El NMAS, que también participó en esas elecciones agitando la "presencialidad segura", se encuentra ausente. La agrupación del PTS, por su parte, llega a estas elecciones sin haber presentado programa ni caracterización alguna. Todo indica que no guarda otra expectativa que la de mantener una módica presencia, esto es: figurar. De la izquierda no queda, por lo tanto, nada más que un sello.

Todo esto permite arribar a una conclusión respecto al voto en una elección entre dos fuerzas que, como se dijo, diluyen los centros en meras cooperativas de servicios y se esfuerzan en abstraerlos del contexto social, desnaturalizando las instancias de organización estudiantil.

El voto, por ende, debe ser en blanco. Es un voto que debe realizarse con la consciencia y el compromiso de, acto seguido, comenzar a transitar la organización autoconvocada para levantar un movimiento de lucha que arranque conquistas elementales tales como la ampliación de cupos y la apertura de nuevas cátedras y comisiones; y que vaya al encuentro de la lucha obrera que se perfila. Las actuales conducciones de los centros, claro está, no guardan otra cosa que maniobras e intentos por liquidar la movilización de los estudiantes.

La Juventud de Política Obrera, que no participa de estas elecciones por no contar con las condiciones necesarias para ello, se impone la tarea de denunciar lo rutinario y burocrático que Unidos y la UES le imprimen a los centros, así como son estas elecciones, en las que no se define otra cosa que la continuidad de esa política.

Nuestra juventud viene sosteniendo una campaña para tender vínculos y alentar la organización estudiantil por autoconvocatorias para enfrentar el sometimiento y destrucción de las condiciones de vida y de estudio a las que nos empuja este régimen social quebrado.

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