Call centers: no a las suspensiones con salarios reducidos

Escribe Telemarketers en Lucha

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En medio de esta crisis sanitaria y social que nos atraviesa, la Cámara Argentina de Centros de Contacto (CACC) amenazó con 30.000 despidos en cartas al Ministerio de Trabajo y a la FAECyS (Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios). Plantean que tienen una pérdida importante por la caída de la productividad ya que, supuestamente el 60 por ciento del plantel estaría sin prestar servicios.

Reclaman “un entendimiento” con el sindicato que les dé luz verde para suspender a los trabajadores con un pago reducido de salarios. Se apoyan el artículo 223 BIS de la Ley de Contrato de Trabajo (muy convenientemente exceptuado del decreto presidencial de prohibición de despidos y suspensiones).

Mientras escriben cartas, las patronales no pierden el tiempo y ya en los hechos avanzan con suspensiones masivas en el rubro, encabezando esta avanzada patronal empresas líderes como ACC Group y Next. Presionan para que el sector sea incluido dentro de las actividades exceptuadas por el decreto de cuarentena obligatoria, como si lo “esencial" no pasara por una necesidad de la sociedad sino por el mezquino interés de su rentabilidad.

La responsabilidad por la total falta de inversión y disposición de los recursos necesarios para garantizar la continuidad de los servicios recae sobre los empresarios. El argumento de que el trabajo a domicilio es inviable por “objetivas dificultades financieras, técnicas y logísticas” es FALSO.

En sus propios números confiesan que el negocio exige una inversión irrisoria, donde el 85% de resultaría ser el “costo" laboral, los salarios. Los call centers son prácticamente una estructura de cartón pintado que oculta la tercerización de servicios para grandes compañías y multinacionales. Cuando les llega la hora de una inversión mayor, se niegan a realizarla, prefiriendo “ahorrar costos" cesanteando trabajadores.

Tampoco dicen que se ha multiplicado la demanda telefónica de los servicios por la situación creada por la cuarentena. También se niegan a invertir para cubrir esa demanda.

En vez de entregarnos las herramientas necesarias para trabajar desde nuestras casas, las empresas se dedicaron a presionar y a amenazar trabajadores, exponiéndonos al contagio y a ser detenidos por violación de la cuarentena, como ya ha sucedido.

Somos los trabajadores, sometidos a salarios de miseria que no llegan a los dos tercios de la línea de pobreza, quienes estamos en una verdadera y desesperante situación de crisis, en la que se pone en cuestionamiento nuestra mismísima supervivencia. Está en riesgo nuestras necesidades más básicas, como el techo y alimento nuestro y de nuestras familias. Denunciamos esta brutal apretada patronal de las empresas de call center que por años vienen acumulando ganancias a costa de la súper explotación y precarización laboral. Que tanto estas tercerizadoras como las empresas primarias (que son socias solidarias y las primeras beneficiadas) sean, por una vez, quienes se hagan cargo y ganen menos.

Saludamos el camino que han emprendido trabajadores en diversos call centers del país, tomando medidas que van desde el rechazo a usar los certificados para circular que falsificaron las empresas hasta paros y faltazos masivos que han obligado a las patronales a avanzar en el envío de kits para realizar teletrabajo abandonando las hacinadas oficinas.

La única salida estará en la coordinación de la lucha entre los trabajadores de todos los call centers, denunciando y realizando de conjunto medidas de acción directa. Los telemarketers exigimos la anulación de todas las suspensiones, ningún descuento salarial por cuarentena y home office con herramientas a cargo de las empresas.

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