Qué viene tras la tregua y los canjes parciales de prisioneros

Escribe Norberto Malaj

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La tregua de cuatro días entre Hamás e Israel se prolonga dos días más, en principio sobre la base de la liberación de tres presos palestinos -los sionistas tienen en sus cárceles a más de 10 mil- por cada rehén tomado por Hamás el 7/10. Los dos días adicionales servirían para canjear 10 rehenes más por cada día en la misma proporción que en el canje previo. Quiere decir que a lo sumo Hamás entregaría 70 rehenes por 210 prisioneros palestinos. Ninguno de los rehenes liberados serían militares israelíes; del mismo modo que Israel se limitó a liberar sólo a menores y mujeres.

Durante la tregua “las fuerzas israelíes disparaban contra los palestinos que intentaban llegar a sus hogares, Israel no liberaba a los prisioneros según las directrices acordadas y, lo más importante, las entregas de ayuda no alcanzaban los objetivos establecidos en el acuerdo. Hamás advirtió que a menos que el número acordado de camiones ingrese a la Franja, y un número significativo de ellos lleve suministros al norte, a lo que queda de la ciudad de Gaza, no habrá liberación … En un par de horas, se dieron garantías aceptables para Hamás de que el número acordado de camiones de ayuda llegaría a Gaza antes de que expirara la tregua el martes por la mañana, y los cautivos fueron liberados a última hora de la noche, los detenidos palestinos minutos después” (Al Jazeera, 27/11).

En la guerra propiamente dicha los sionistas han alcanzado logros indiscutibles. Todos los organismos estatales de Hamás en Gaza han sido tomados por las fuerzas de ocupación. Sin embargo, no es menos cierto que la Franja sigue bajo control de esta organización. Para el canal qatarí, “aunque sea a través de intermediarios, Hamás obtuvo aceptación política en la comunidad internacional. En sólo seis semanas desde el 7 de octubre, su estatus cambió de ´terroristas con quienes cualquier negociación es inaceptable´ a ´una organización que tiene control sobre el terreno´”.

No deja de ser cierto también que los sionistas no 012menguaron un ápice su presión sobre el conjunto de los territorios: “el asesinato de ocho palestinos por las fuerzas israelíes en Cisjordania fue noticia, pero nadie, incluidas las autoridades palestinas, presionó para que se condenara a los perpetradores ni planteó la cuestión a ninguna organización internacional. La tregua parecía más valiosa que unas cuantas vidas civiles” (ídem).

Más importante aún, “una vez más, como varias veces durante las últimas siete semanas, Irán intervino con una delicadeza inusual. Para asegurarse de que Hezbollah no cometiera nada imprudente, el Ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amirabdollahian, voló al Líbano el jueves, mientras los bombardeos previos a la tregua aún continuaban, para reunirse con el jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah. El mensaje de Teherán fue claro …”, interpretó AlJazeera.

La reacción en el lado palestino a las liberaciones de sus presos dio lugar a grandes escenas de júbilo, incluso en Jerusalén este, dentro de las fronteras de Israel: “a la hora acordada, las puertas (de la prisión sionista) se abrieron y fueron entregados (los menores y las mujeres liberados) a sus familias que los esperaban y luego a Jerusalén Este, donde miles de palestinos se unieron a una emotiva celebración improvisada de su regreso a la libertad” (Al Jazeera, 25/11).

Por el lado israelí ,en Tel Aviv, un movimiento de connotaciones claramente antigubernamentales ganó por “decenas de miles las calles” el sábado por la noche (ídem) a favor de un canje masivo de rehenes en manos de Hamás por miles de palestinos presos en las cárceles sionistas. Según Haaretz fueron 100 mil los manifestantes. Al Jazeera sostiene que “la supervivencia política (de Netanyahu) después de que cesen definitivamente los combates en Gaza está lejos de estar asegurada” (27/11). En el intermedio a ese final habrá otras decenas de miles de asesinatos. Así lo han prometido Biden y el llamado ‘Bibi’.

En el campo diplomático, EE.UU. presiona para que la Autoridad Nacional Palestina se haga cargo en la posguerra de la gestión de la Franja de Gaza. Ha llegado a la conclusión de que una ocupación permanente es inviable. El establishment sionista está dividido. El problema es que “el principio del fin” de la guerra -dice un analista de Al Jazeera- “podría ser el principio del fin de la Autoridad Nacional Palestina” (Urooba Jamal, 28/11).

Todos los analistas sostienen que “el pueblo palestino nunca aceptará una entidad que entre en Gaza en un tanque israelí" (ídem).

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