Barbarie en Gaza

Escribe Norberto Malaj

1,8 millones de palestinos sin hogar.

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Al ejército de ocupación sionista poco le importan incluso los rehenes israelíes en poder de Hamás. Desde mediados de noviembre, “según un informe de The Wall Street Journal del lunes, que cita a un funcionario estadounidense, Israel terminó de ensamblar al menos cinco grandes bombas de agua de mar a un kilómetro y medio al norte del campo de refugiados de al-Shati, en el norte de Gaza. Las bombas pueden extraer agua del mar Mediterráneo y mover miles de metros cúbicos por hora, lo que les permite inundar la red de túneles en cuestión de semanas, según el informe” (Middle East Eye, 5/12). Las primeras víctimas serán con seguridad los rehenes israelíes.

Israel está empeñado en imponer un castigo colectivo al pueblo palestino de dimensiones gigantescas. Jason Lee, director de Save the Children en Gaza, señala que “en lugar de garantizar la seguridad y la supervivencia de las familias, las órdenes de Israel de mudarse de norte a sur sólo les dan la opción de morir de otra manera, en otro lugar. Lo que he visto y oído durante mi estancia en Gaza confirmó mi creencia de que allí no existe nada parecido a una ´zona segura´” (Al Jazeera, 4/12).

El mismo medio destaca que “el ejército israelí no ha mostrado grandes logros militares”, lo que se expresa en que Israel no ha podido exhibir un solo dirigente capturado de Hamás o del gobierno de Gaza, lo “único que hemos visto es una terrible catástrofe humanitaria”, dice Hamdah Salhut, informando desde la “ocupada Jerusalén Oriental. Las fuerzas de seguridad israelíes también continuaron sus incursiones en la ocupada Cisjordania durante la noche y la madrugada del lunes” (ídem).

Las tropas sionistas operan en toda Palestina, destruyendo casa por casa, barrio por barrio. En Cisjordania 5.000 olivares -principal fuente de sustento en la región- han sido destruidos por colonos sionistas en los últimos 60 días.

“A menudo se describe a Gaza como la prisión al aire libre más grande del mundo. Pero ni siquiera esta descripción hace justicia al alcance de la brutalidad de Israel. Lo que Israel está haciendo en Gaza es mucho peor: es un proyecto dedicado únicamente al castigo colectivo de toda una población que se ha atrevido a resistir”, dice Tariq Kenney-Shawa en Middle East Eye (3/12).

El asalto del 7/10, cuando Hamás invadió las defensas israelíes, saqueó bases militares y tomó brevemente el control de varios asentamientos, contra el brutal bloqueo sionista de la franja que rige hace casi 17 años. Este bloqueo ha devastado la economía de Gaza y provocó lo que Naciones Unidas ha denominado ´desdesarrollo´, una situación en la que el desarrollo no sólo se impide, sino que se revierte. Esto ha dejado a casi la mitad de la población desempleada, con una tasa que supera el 70 por ciento entre los jóvenes. Para muchos palestinos en Gaza, la vida es una lucha por la supervivencia. “Entre 2007 y 2010, las autoridades israelíes mantuvieron un recuento de calorías de las necesidades nutricionales de los palestinos para garantizar que solo recibieran el mínimo indispensable de alimentos para evitar la hambruna. Y solo en los primeros seis meses de 2023, a casi 400 niños de Gaza se les negó el permiso para ir a la Cisjordania ocupada para recibir atención médica urgente” (ídem).

La presente guerra no es sólo una represalia por lo del 7/10. Israel llevó a cabo prolongados ataques militares contra Gaza en 2008-09, 2012, 2014 y 2021, matando a miles de personas y exacerbando las ya terribles condiciones de vida al paralizar la infraestructura del territorio. Antes aún de la presente barbarie, “casas, escuelas y hospitales han sido destruidos, mientras que los intentos de reconstrucción se han visto obstaculizados por la negativa de Israel a permitir la entrada de materiales de construcción, como acero y cemento, a Gaza”. Desde 2014 cuando Israel atacó la única central eléctrica de Gaza, la franja venía sufriendo una crisis energética que sólo permitía un suministro de electricidad de una media de 13 horas al día (ídem). Ahora Gaza no conoce hace casi dos meses ni la energía eléctrica, ni suministro de agua potable, etc.

Se impone una movilización enérgica de carácter mundial para detener esta catástrofe barbárica. Por el cese inmediato del fuego, fuera las tropas sionistas de Gaza y de Cisjordania, libertad a los presos palestinos, por una campaña internacional en defensa de los derechos del pueblo palestino.

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