1959, el año que cambió al Jazz

Escribe Sergio Escalas

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hay momentos en la historia de un género musical que constituyen hitos históricos. En el caso del jazz, fue el año 1959. Nacido de la opresión, esencialmente es un género político. Mientras que la Revolución cubana le mostraba un camino a la clase obrera de América Latina y del mundo, en un Estados Unidos herrumbrado por el racismo, culminando el gobierno de Eisenhower y ante el inminente peligro nuclear, los discos de Miles Davis, Charles Mingus, Ornette Coleman y Dave Brubeck marcaron a fuego la historia del jazz.

Estos cuatro músicos exploraban nuevas posibilidades y dejaban verdaderos manifiestos artísticos. Se encontraban frente al desafío de qué continuidad darle a la expresión jazzística de aquel momento, el be-bop. El jazz de aquella época fue un fenómeno tanto musical, como social y algunos de sus álbumes y singles fueron los más vendidos en la historia del género, llegando con todo a los EEUU opulentos de los blancos.

"Kind of Blue", Miles Davis

En 1959, el jazz hervía en unas decenas de manzanas de Nueva York. El be-bop era un estilo rápido y frenético, algo que distinguía a los artistas como virtuosos, maestros en sus instrumentos.

Cuando graba esta obra maestra, el trompetista Miles Davis, formado, en parte, junto a Charlie Parker desde los 18 años, ya es uno de los máximos exponentes del be bop, la corriente del jazz que rompió con el swing *y las *big bands. Uno de los signos rupturísticos fue que el jazz -un ritmo que se bailaba- con el be bop pasó a "escucharse" y disfrutarse intelectualmente (algo similar a lo hecho por Miles Davis, fue lo que unos años después efectuó Astor Piazzolla en el tango).

Es entonces que Davis, inconforme con sus últimos trabajos, forma un sexteto para explorar nuevas formas creativas. Cuenta con figuras como el saxofonista John Coltrane (posteriormente otro icono del género) y el pianista Bill Evans, que compone uno de los temas.

"Kind of Blue", que con cinco millones de copias llegó a ser el más vendido de toda la historia del Jazz, se grabó en solo siete horas, usando las primeras tomas y comienza con el cadencioso riff y melodía del clásico "So What".

El grado de espontaneidad y la personalidad que caracterizó a todo el grupo y en especial a Davis (con su imagen de inalcanzable y distante), fueron únicos. Como a toda esta música, no la escuchas; la sentís a través de tus venas.

"Time Out", Dave Brubeck

El pianista compuso un repertorio de complejo tempo y estructura, con una experimentación rítmica irregular inspirado en músicas populares de Europa y Asia. Basado en las teclas y con largas frases de saxo, se trata de un disco en el que cada tema está grabado en un tempo y un ritmo diferente.

Gracias al single "Take Five", pieza que gira alrededor de un solo de batería, el disco vendió un millón de copias. Sumado a eso, la imagen del grupo fue fácilmente "vendible" por su parentesco con el norteamericano promedio. En ese sentido, fue acusado por algunos de diluir la esencia del Jazz, para hacerlo más comercial y restar su ´negritud´ (Brubeck era blanco y su conjunto, mixto).

"Mingus Ah Um", Charles Mingus

En alegre y desenfadado tono, Mingus desacraliza la ejecución para mezclarla con un ambiente festivo y callejero, en la cumbre de su desarrollo artístico. Este contrabajista había tocado con leyendas tales como Louis Armstrong, Duke Ellington y Charlie Parker.

Uno de los cuatro discos que grabó ese año, “Mingus Ah Um”, contuvo influencias muy diversas y sin embargo el resultado fue algo propio y único. Tenía unas manos muy grandes con las que lograba cosas con la técnica de los graves que otros no podían y era muy exigente con sus compañeros.

El disco devino contestatario para la comunidad afroamericana, ya que en un contexto en que batallaban por derechos civiles básicos, como asistir a las mismas escuelas que los blancos, Mingus grabó un alegato irónico en el tema “Fables of Faubus”, contra el gobernador racista blanco de Arkansas. Fue entonces que Columbia Records no le permitía a Mingus la integración de las letras políticas. En ese sentido, sentó las bases para las expresiones antiracistas de los artistas, entre otros.

“The shape of jazz to come”, Ornette Coleman

El lanzamiento del disco de este saxofonista, con su singular instrumento blanco y de plástico, significó el alumbramiento de un nuevo movimiento en el género, denominado Free Jazz (jazz libre). El disco tenía un nuevo enfoque, lo tornaba inclasificable y hasta, si se quiere, inasible, a la vez que tenía de por sí un nombre provocativo: "La forma del jazz futuro". El disco era revolucionario por crear sin límite alguno, rompiendo la habitual estructura de melodía, improvisación y vuelta final a la melodía de la mayoría de las composiciones. Para el rockero Lou Reed, que tenía "Lonely woman" como uno de sus temas favoritos, Coleman era “capaz de hablar a través de su instrumento”. Se trataba de un músico al que no le importaban los acordes, melodías o teclas, solo el sonido. Como si se tratara de un actor improvisando, sin guion.

65 años después, la vigencia de estas cuatro obras es inobjetable.

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60 años de free jazz: nuevos sonidos de libertad Por Matias Melta, 14/07/2021.

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