Nora Eliçabe, de Pilar

Escribe Pablo Busch

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En la tarde de ayer falleció la compañera Nora de Pilar durante una operación contra el cáncer en el Hospital Sirio Libanés. Había luchado denodadamente para poder operarse. Había redactado una carta abierta “en defensa de su vida y la de todos los enfermos que no estamos siendo atendidos por no padecer covid19", publicada en Política Obrera, que tuvo tanta repercusión que inmediatamente la contactaron para programarla.

Nora fue, junto a su compañero, Carlos Cornejo, la referente histórica del Partido Obrero en Pilar. La repercusión en los medios, en el activismo de la localidad y entre los compañeros de distintos barrios y fábricas que la recuerdan apoyando alguna lucha son una buena manifestación de ello. Cada militante del PO de Pilar y de la Zona Norte escribe por estas horas alguna anécdota o recuerdo con ella.

Nora fue parte, junto al “Colo” Christian Rath, de un grupo de jóvenes de Bahía Blanca que por el año 1965 se incorporó a Política Obrera, algunos provenientes del cristianismo, otros en ruptura con el stalinismo. Militó en forma ininterrumpida durante los siguientes 54 años primero en Política Obrera, luego en el Partido Obrero y finalmente en el Partido Obrero (Tendencia), marcando toda una línea de continuidad política.

Nora fue parte del equipo de compañeros que imprimía y distribuía en forma clandestina Política Obrera durante la dictadura, fue delegada textil mientras trabajaba en Suixtil, fundadora del Plenario de Trabajadoras, constructora y fundadora del Partido Obrero y del Polo Obrero en Pilar y, en el último periodo, militaba en Jubilados Clasistas. En cada reunión, plenario o actividad, Nora intervenía, educando a los militantes nuevos, defendiendo sus posiciones, incitando a todos los demás militantes a defenderlas. Su participación en los debates partidarios, como el de la revolución cubana, fue siempre a la altura de su trayectoria. La consigna de "un partido que no se calla y enfrenta los atropellos" parecía pensado para Nora de Pilar.

Además de ser una luchadora imparable, Nora tenía su propio vuelo cultural, sus dotes artísticos, su afición por el cuidado de los animales y las plantas. Quienes conocíamos su casa sabíamos el lugar que ocupaban para ella los animales y de la calidez humana característica que, junto con Carlos, la distinguían como una revolucionaria íntegra.

Nora de Pilar se nos va, dejándonos una hermosa familia como legado, y una escuela de militancia revolucionaria principista. En defensa de esa escuela, de ese legado y ese programa es que la totalidad de su Partido Obrero de Pilar adhirió a la Tendencia pública del Partido Obrero.

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