EEUU: los trabajadores de Molson-Coors van a la huelga

Escribe Sergio Escalas

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Los trabajadores de la cervecería Molson Coors, en Fort Worth, Texas, EE. UU., luego de enfrentar jornadas laborales de 80 horas semanales y paupérrimas condiciones de salubridad, resolvieron ir a la huelga -la primera desde la apertura de la planta, a fines de los 60- y desarrollan piquetes.

Luego de que la patronal les propusiera a los trabajadores una provocadora oferta de contrato que incluía un aumento salarial de 1 dólar por hora durante tres años, al mismo tiempo en que logró reunir el equivalente a seis años de crecimiento en las ganancias de un solo un año, 420 obreros de Molson Coors definieron en una votación abrumadora rechazar ese pacto explotador e ir a la huelga. De ese modo, paralizaron la producción de la única fábrica de cerveza que abastece a toda la región occidental de Estados Unidos con los principales productos de Molson Coors: Coors Light, Topo Chico, Simply, Pabst y Yuengling.

Las exigencias de mejores condiciones de trabajo se dan en un contexto de explotación francamente brutal, con jornadas de 16 horas al día, 7 días a la semana. Son varias las denuncias que los obreros manifiestan, en el día a día de su lucha. Entre ellas, problemas con las lesiones, roturas o torceduras de los tobillos por resbalones y caídas, ya que el saneamiento del edificio es malo. Las patronal pretende cambiar el cronograma cotidiano para que en lugar de tres turnos de ocho horas [más horas extras], pasen a dos turnos de 12 horas. De ese modo eliminarían cuatro horas extras, provocando la pérdida de un montón de dinero para los trabajadores. Además, el calor es terrible en la cervecería. En 2023 tuvieron temperaturas que alcanzaron los 43,3 °, con obreros que sufrieron un golpe de calor.

Los atropellos no cesan. En cuanto al futuro puesto en juego de los trabajadores, ninguna hora extra cuenta para la jubilación, aunque puedan trabajar de 30 a 40 horas extra en una semana. A eso se suma que, durante la pandemia, la patronal pagaba $5 más por hora para sostener la producción, arriesgando las vidas obreras, día a día. En la planta Fort Worth, la automatización tuvo un gran impacto. Cuando abrió sus puertas en la década de 1960, había 1.600 trabajadores en sus instalaciones. Treinta años después, pasaron a ser 700 personas. Actualmente bajaron a 400, implementando nueva tecnología para empacadores y llenadores. Sólo tienen unas cuatro personas en algunas de las líneas.

La huelga en Coors, que entre otras tantas reivindicaciones exige aumentos salariales que reflejen el impacto de la inflación durante la vigencia del contrato que expira, es potencialmente el preludio de una huelga nacional aún mayor de 5.000 trabajadores en Anheuser-Busch, donde los trabajadores votaron para autorizar una huelga por un 99 por ciento, al mismo tiempo que lidian con la burocracia sindical de los Teamsters. El pasado octubre, Molson Coors anunció una recompra de acciones por valor de $2,000 millones para los inversores.

Las patronales y sus agentes políticos no son capaces de sostener ni las más mínimas necesidades de las masas asalariadas. Es indudable que el norte para la clase obrera es disputarle el poder político a esta burguesía decadente.

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