Los trabajadores de La Matanza, otra vez bajo el agua

Escribe Mariano Hermida

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Las lluvias han dejado nuevamente expuestas las precarias condiciones de vida que sufre la población del distrito más populoso de la provincia de Buenos Aires. Las inundaciones se extienden a prácticamente todas las localidades, desde Ramos Mejía hasta Virrey del Pino. No se salvó nadie.

Calles anegadas, voladura de techos, árboles caídos, autos que se los llevó la corriente, vecinos intentando sacar agua de sus casas como pueden, gente que quedó varada en el medio de la ruta 3 o la ruta 21, escuelas inundadas, se observan en los videos e imágenes que circulan por estas horas en las redes sociales. En Ruta 21 y Carlos Casares, un transformador fue alcanzado por un rayo y produjo una gigantesca explosión que fue captada por un vecino. Varias líneas de colectivos dejaron de funcionar por no poder transitar por las calles. Las clases debieron ser suspendidas en numerosas escuelas.

La falta de obras públicas, especialmente de obras hidráulicas y de drenaje; la no urbanización de los barrios y asentamientos, han sido las principales causas de la penuria que nuevamente sufren los trabajadores del distrito. La Matanza encabeza el ranking de crisis habitacional de la provincia, contando con cientos de asentamientos y villas. La ciudad se inunda, no por eventos “excepcionales”, sino cada vez que llueve. Se trata de una desinversión que lleva décadas por parte del gobierno provincial y municipal.

El Intendente Fernando Espinoza inauguró las sesiones del Consejo Deliberante este lunes. En su discurso, se jactó de haber puesto en marcha el “megaprograma más grande de obra pública de toda la historia” (El 1 Digital, 11/3). La mentira quedó desarticulada menos de 24 horas después, cuando el distrito amaneció inundado. Hace décadas que hay obras “por goteo”, tanto municipales como provinciales, y ahora nos encontramos ante el parate completo de la obra pública que impuso el gobierno de Javier Milei.

El municipio de La Matanza se ha limitado a recomendar a los vecinos que no salgan de sus casas, pero lo que se necesita es un plan urgente de ayuda y asistencia para los inundados. Son los propios afectados quienes se están organizando para atender a sus familias, brindar asistencia, refugio transitorio y los básicos elementos de higiene a los vecinos más damnificados. En las escuelas públicas, la docencia se ha puesto a organizar solidariamente el juntado de calzado y ropa para los más chicos. Algunas escuelas se preparan para recibir evacuados.

Desde Política Obrera exigimos al Municipio la ayuda inmediata a los vecinos afectados y la provisión de todo lo necesario para afrontar esta situación dramática.

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