Dengue: No hay plata

Escribe Daniel Blanco

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Durante esta semana se concretó la primera reunión del COFESA (Consejo Federal de Salud) presidido por el ministro de Salud de la Nación y la presencia de 22 ministros de Salud provinciales. Entre otros temas tratados figuró la emergencia por el dengue. La conclusión a la que llegaron es que se debe “reforzar la prevención” y, en ese marco, se limitaron a definir las competencias: Nación se va a ocupar de recolectar datos y evidencias de la evolución de la epidemia y los resultados de las medidas que se tomen en los distritos, derivando a las provincias y municipios la responsabilidad del trabajo territorial. Esto cuando el gobierno antiobrero choca con las provincias por la supresión de la asistencia discrecional.

La reunión no resolvió nada en cuanto al combate al vector (el Aedes aegypti) ni en cuanto a la vacunación. Se rechazó incorporar la vacunación, con el argumento de que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) no están recomendando la inclusión de la vacuna en el calendario nacional.

Frente a esta información, contradiciendo las conclusiones del CEFESA, desde la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), que se reúne trimestralmente y comunica sus recomendaciones al Ministerio de Salud de modo no vinculante, destacaron que “la vacuna japonesa Qdenga debería ser una de las herramientas en la lucha contra la crisis epidemiológica desatada por el dengue”. La recomendación es una campaña focalizada en grupos, e inmediata. Uno de los datos más relevantes es que en algunas localidades del Norte el brote es un drama en continuado desde 2023. Otro es que en todo el país los más afectados son los adultos jóvenes. Tanto el Ministerio de Salud como el vocero presidencial han destacado una y otra vez que ni la Organización Panamericana de la Salud (OMS-OPS) ni estos expertos nacionales en inmunización están apoyando un abordaje del brote de dengue que incluya una campaña nacional de vacunación. Destacan que dicha vacuna atraviesa su fase 4, es decir, el período de farmacovigilancia, que es cuando se chequea la efectividad “en la calle”. En todo caso, la vacuna se está aplicando en forma restringida en farmacias y entidades de salud privada en forma onerosa, incompatible con los ingresos de la población. El tema de la vacuna está enfocado hacia la clase media alta que advierte el peligro de la expansión de una epidemia de la pobreza.

Estas prevenciones contra la vacuna ocultan algo más importante, que es la lucha para erradicar el vector; la erradicación ha sido abandonada en Argentina y en toda América Latina. El agravamiento del cambio climático que favorece el desarrollo del vector es un pretexto para ese abandono, cuando debía ser la razón para una lucha integral. Para eso sería necesario un plan de obras públicas en los barrios empobrecidos, donde la ausencia de cloacas y condiciones ambientales y habitacionales adecuadas sirven para la propagación del mosquito. Milei, sin embargo, acaba de jactarse en un foro económico de haber destruido el sistema de obras públicas. No será tampoco la financiación privada de esas inversiones la que se ocupe de erradicar el vector del dengue.

La posición del gobierno es doblemente criminal, porque no ha habilitado una campaña mediática acerca del dengue, para evitar que se advierta la calamidad pública. No ha sido emitida ninguna autorización de enfermedad laboral: al igual que con el Covid, el funcionamiento de las empresas está primero. Milei y compañía abordan el combate al dengue como Trump, Bolsonaro y Boris Johnson lo hicieron con el Covid. En el caso de Quirós, el titular permanente de Salud en CABA, el dengue no tiene “alto tránsito” en la Ciudad, de modo que la campaña se iniciará el año que viene. “La plata” tiene un solo destino: el pago de intereses de la deuda externa y de los bonos del Tesoro y de la enorme masa de Leliq remanente.

La política “antivacuna” contra el dengue del gobierno no obedece a argumentos científicos sino a la política más general de pisar gastos en todas las esferas de la acción del Estado a fin de presentar la conquista del superávit fiscal. La cuestión central, que es erradicar el vector del dengue, choca con toda la política de la banda que ocupa el gobierno.

Crisis regional

América Latina es el continente en que la pandemia del dengue ha alcanzado niveles sin precedentes. Es muy posible que el 2024 sea el año con el mayor número de casos y muertes en la historia de la región. Por las condiciones climáticas extremas y las condiciones socioeconómicas, está expuesta a la propagación del mosquito transmisor, Aedes aegypti, y en consecuencias a la expansión de la epidemia en los próximos años.

Ya son 18 los países afectados con un crecimiento exponencial en los últimos años. Según un informe de la OPS/OMS la incidencia del dengue aumento un 249% respecto al año pasado y un 354 respecto al promedio de los últimos cinco años, y sólo se trata de cifras de las primeras ocho semanas del 2024 cuando todavía faltan varios meses de ascenso de la curva de contagios. En Brasil, donde los casos registrados ya llegaron a los 2 millones, se espera que superen los 4 millones.

La ministra de Salud de Brasil, Nísia Trindade, minimizó la gravedad de la epidemia de dengue en el país: “La tasa de letalidad, con un 0,3 por ciento de los casos, sigue siendo menos de la mitad que el año pasado (0,7 por ciento)”. Para una mayoría de observadores, las estadísticas no reflejan la realidad en el terreno.

Para la neuróloga y científica Marzia Puccioni entre 1 y 20 por ciento de los pacientes con dengue pueden desarrollar encefalitis, mielitis, meningitis e incluso síndrome de Guillain-Barré, un trastorno autoinmune que ataca parte del sistema nervioso.

El gobierno ‘progre’ de Brasil no se diferencia del ultraderechista de Argentina cuando se trata de priorizar la ‘macroeconomía’ sobre la salud.

El tema del dengue ha sido minimizado o directamente ignorado por las oposiciones ‘amigables’ o ‘menos amigables’ y por la burocracia de los sindicatos, como ocurre con todo lo que tiene que ver con el combate al plan social criminal de Milei. Es necesario que se alcen las voces de los trabajadores del sistema de Salud para advertir de esta situación, lo que impulsará una intervención activa de la clase obrera.

Por un plan de erradicación del vector, el aedes aegypti, y por un plan de vacunación gratuita en todos los centros de Salud.

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