Los militantes de la austeridad necesitan salarios millonarios para ajustar en los medios públicos

Escribe Luciana Diaz

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La empresa estatal Radio y Televisión Argentina (RTA) designó a tres funcionarios con sueldos millonarios, para que implementen el ajuste que anunció el presidente Javier Milei en la TV Pública y Radio Nacional.

Se trata del ingeniero Eduardo González, como coordinador general de RTA, quien comenzará a trabajar este lunes 1° de abril, con "una remuneración mensual de $4.002.155,72". Eduardo González es un directivo de confianza del interventor Diego Chaher, quien ya cobra un sueldo de $4.890.000. Ambos trabajaron en el Grupo América, de los empresarios Daniel Vila, José Luis Manzano, Daniel Hochbaum, Claudio Belocopitt y Eduardo Eurnekian, todos amigos de Milei.

También se aprobó la asignación presupuestaria para que el 1° de abril comiencen a cobrar $3.479.675,43 otros dos funcionarios: Vanesa Paola Canale, como gerente de Personal de la Unidad de Negocios de la Televisión Pública, y Mario Fernando Viera, como gerente general de Gestión de Personal de RTA, la empresa estatal que maneja la TV Pública, Radio Nacional y Radiodifusión Argentina al Exterior (RAE).

Estos últimos dos funcionarios ya eran gerente y subgerente de Recursos Humanos en RTA, desde la gestión anterior. Los dos eran muy cercanos al exministro Aníbal Fernández, quien había logrado designar a varios funcionarios en la gestión de Rosario Lufrano al frente de RTA. Lo que demuestra que, a la hora de ajustar, hay perfectas condiciones para lograr la simbiosis entre kirchneristas y libertarios.

Estos nombramientos se producen después de la renuncia del Director ejecutivo de la TV pública, Juan Parodi, quien en poco más de un mes de gestión tomó la tarea de desguazar la programación del canal.

La tarea de la nueva dirección es achicar la planta de todos los medios públicos aunque todavía no quede claro el fin último. Hubo versiones sobre el interés del gobierno en vender los terrenos, calculados, solo los de la TV pública, en 400 millones de dólares, pero fue desmentido, de momento, por el vocero presidencial Adorni. Las privatizaciones, dada la crisis general que atraviesan los medios de comunicación, se ve poco probable. Por lo tanto, lo único cierto es la intención de despedir trabajadores a como sea. Hasta ahora los retiros voluntarios no tuvieron ningún éxito en Télam. Y en el gobierno tienen en cuenta la experiencia del macrismo.

En aquel momento, Hernán Lombardi dispuso el despido de 350 empleados de los 950 que trabajaban allí, pero 180 de ellos fueron reincorporados, luego de fallos de la justicia laboral. Los jueces dieron como válidos argumentos contra el cierre, como no declarar el proceso preventivo de crisis, o afirmar que los empleados de Télam están amparados por la Ley de Empleo Público.

Por lo tanto, desde el Gobierno prevén que puede haber trabas legales como las que pasaron entonces, las cuales generaron que reincorporaran a gente que ya había cobrado su indemnización. Por eso barajan la idea de un plantel mínimo como alternativa, si los cierres lisos y llanos encontraran trabas en el ámbito judicial.

Para abril, el nuevo organigrama contempla la eliminación de 57 direcciones de RTA, incluidas todas las emisoras del interior de Radio Nacional, junto con los de las radios FM Clásica, Rock y Folklórica, la mayoría de los cuales ya habían renunciado.

Además, se elimina la Dirección de Géneros y Diversidad de RTA, que fue creada a mediados de 2020 por la entonces presidenta Rosario Lufrano.

En Radio Nacional la "motosierra" está más avanzada. Como parte del plan de ajuste que encaró en ese momento la gestión del radical Javier Monte, Radio Nacional despidió 500 empleados a principios de año, cuando no renovó la mayor parte de los contratos que vencían el 31 de diciembre. Eso provocó el levantamiento de la mayor parte de los programas de Radio Nacional, algunos que venían de la gestión encabezada por Rosario Lufrano, pero también otros que venían de la gestión macrista de Ana Gerschenson. En marzo arrancó su gestión como director de la radio Héctor Cavallero, con más de 100 despidos de trabajadores que se desempeñaban tanto en el área periodística como administrativa, en su mayoría contratados.

En Télam sigue el acampe y las actividades de difusión motorizadas por SiPreBA ante el cierre y el vallado de la agencia, pero los sindicatos hacen circular en todas las empresas las esperanzas en soluciones parciales, como la continuación de un funcionamiento mínimo y la venta de algunos edificios, cuando lo evidente es la necesidad de unificar la lucha contra los cierres y los despidos, en primer lugar, y retomar el reclamo por los salarios de hambre que es una cuestión que afecta a los trabajadores de todos los medios de comunicación.

Esto se da en el contexto de despidos en los medios privados, acuerdos salariales a la baja en la TV y en la radio y el congelamiento total en medios gráficos. Sumado a los miles de despidos en el Estado, el inmovilismo de la burocracia es criminal. Es hora de recoger el guante que tiró Andrés Rodríguez, la semana pasada, cuando dijo "¿Quieren un paro? Háganlo ustedes". Es hora de coordinar para organizar la huelga general.

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