Miguel Vittone, hasta el socialismo siempre

Escribe Sergio Salgado

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Con 61 años de edad recién cumplidos el pasado 6 de marzo, falleció de manera inesperada, a causa de un infarto, Miguel Vittone, compañero de militancia durante muchos años en el Partido Obrero. Murió en la localidad de Villa Dolores, en la zona serrana de la provincia de Córdoba, donde se había radicado hacía dos años, junto con su esposa, Cristina Giménez.

Miguel forjó con su esposa una familia obrera y con conciencia de clase y, junto a su compañera, un legado de lucha y organización para la causa del socialismo y de la clase obrera de Berazategui, distrito donde desempeñó por años una abnegada militancia revolucionaria y socialista.

A fines de los 80 y principios de los 90 Miguel se apartó de la militancia en el viejo MAS (Movimiento al Socialismo), donde había dado sus primeros pasos en el trostskismo y fue ganado a las filas del entonces Partido Obrero, tras largos debates políticos con compañeros de lo que era en ese entonces la “Regional Florencio Varela-Berazategui-Quilmes”.

Tornero metalúrgico, fue activista en la UOM hasta que la desocupación masiva de la etapa menemista lo dejó sin trabajo en relación de dependencia. Se abocó con toda una camada de militantes a construir el frente de los trabajadores desocupados, en el período 1994-1996, siendo un constructor de la “Coordinadora de Desocupados de Berazategui”. La Coordinadora de Desocupados de Berazategui, producto de esa lucha política, terminó ganada a la orientación política del PO en el movimiento de los trabajadores desocupados y fue el germen de lo que sería el Polo Obrero de Berazategui, en el período de la “Argentina Piquetera”. Miguel fue la cara pública de la Coordinadora y del Polo Obrero de Berazategui, un activista clave junto a toda una camada de militantes partidarios, para construir un Polo Obrero verdaderamente de masas en Berazategui, que llegó a movilizar cerca de 1.500 trabajadores desocupados, organizados en casi medio centenar de comedores populares. Fue protagonista en la lucha contra la represión duhaldista y la cooptación del kirchnerismo sobre el movimiento piquetero, destacándose como dirigente y orador en toda una serie de Asambleas Nacionales de Trabajadores (ANT).

En los finales de los 90 y principios del 2000, Miguel descolló como dirigente local, en la zona Sur del GBA y a escala nacional en la Mesa del Polo Obrero Histórico; también como cuadro partidario, llegando a ser electo para el Comité Central del Partido Obrero durante dos períodos consecutivos. Fue reiteradamente candidato a concejal e intendente por el Partido Obrero en nuestro distrito.

Decidió retirarse de la militancia activa hacia principios del 2009. Sin embargo, cuando asesinaron a Mariano Ferreyra e hirieron gravemente a Elsa Rodríguez, Miguel volvió a colaborar en la lucha por Justicia para ambos compañeros, participando de pintadas, afichadas, festivales, actos, movilizaciones y distintas actividades. En la etapa de ascenso del FIT, fue fiscal y organizador de reuniones de fiscales en su domicilio. En 2012, como obrero contratado en Cristalerías Rigolleau, participó de la Conferencia que dio nacimiento a la Coordinadora Sindical Clasista. Miguel intentó desarrollar un trabajo de reagrupamiento de los obreros del vidrio de manera muy cautelosa y clandestina -pues era un contratado del cual se conocía su pasado piquetero-, en una fábrica híperregimentada por la patronal y la burocracia del SOIVA.

Siendo simpatizante del Partido Obrero, Miguel, cuando se produjo la crisis interna en el Partido Obrero que terminó en las expulsiones de los compañeros que reclamábamos el derecho de Tendencia Pública en 2019, se posicionó públicamente en su cuenta personal de Facebook con las posiciones de “la Tendencia” de Jorge Altamira-Marcelo Ramal y repudió las expulsiones. Fue redactor, en esa red social, de más de una crítica a la deriva de aparato y de adaptación parlamentarista del oficialismo del Partido Obrero al régimen político, con críticas a Néstor Pitrola (rechazando su ‘tesis’ de “planchazo de la clase obrera”) y a Eduardo Belliboni.

Miguel, aún sin militar, era un revolucionario optimista y un analista -también optimista- del potencial político de la clase obrera y de los socialistas revolucionarios que constituimos el Partido Política Obrera. Así nos lo hizo saber en todo el período del gobierno de los Fernández-Massa.

Miguel, luego de Rigolleau, volvió a su gremio de origen, el metalúrgico, en un taller de Avellaneda, hasta que la recesión macrista, de 2018 en adelante, volvió a dejarlo en la calle. Ahí decidió iniciar un emprendimiento de fabricación y venta de productos de limpieza, con lo cual “papeó” todos estos últimos años, una Argentina de trabajo informal y precario que no valora a un obrero calificado y de oficio que supere la edad de 50 años, así que no le quedó otra.

Quienes militamos con él, lo conocimos, compartimos luchas y hasta debates políticos ríspidos, lo despedimos con suma tristeza y pesar, pero con enorme respeto político, respeto de camaradas y compañeros. Se fue un hijo de la clase obrera, un obrero socialista y revolucionario. A su esposa Cristina, a sus cinco hijos y cinco nietos, nueras, yernos y demás familiares, a todos los que lo apreciaban, nuestras condolencias y abrazo. Lo recordaremos siempre: ¡Hasta la victoria por el socialismo siempre, Miguel Vittone!

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