Acindar: el liquidacionismo de dos camarillas electoreras

Escribe Marcelo Ramal y Juan Ferro

Tiempo de lectura: 3 minutos

Con una saña digna de mejores adversarios, el PTS viene denunciando a la Comisión Interna de Acindar por el acuerdo firmado en torno del régimen de suspensiones que regirá en la planta de Villa Constitución durante los próximos meses. Como explica el compañero Christian Miguez en el reportaje publicado en Política Obrera, la interna de la fábrica rechazó la pretensión patronal de imponer descuentos del 40% a los suspendidos y de despedir compañeros contratados. El compromiso arrancado por la Interna establece un reconocimiento salarial a los suspendidos del 80% en los primeros meses y, luego, del 90% del salario. La Comisión Interna de Acindar, que es el blanco de los ataques del PTS, se renueva en forma anual con el voto nominal directo de todos los compañeros de la planta en una elección por voto directo sin agrupamientos, listas o colores.

En la misma tónica del PTS, la camarilla que dirige al PO denuncia a la interna de Villa y de paso a la comisión interna de Tablada, deslizando que actúa en yunta con la burocracia de la UOM. Como toca de oído, el crítico de la camarilla del PO no sabe que la interna de Tablada reclama a la patronal un acta en iguales términos que la de Acindar, pues la patronal en Matanza descontó unilateralmente los sueldos en un 40% y despidió a seis compañeros (ver, también en Política Obrera, el reportaje al compañero de Acindar Matanza). Ni la interna de Tablada ni la de Villa han bajado la guardia en la defensa de los trabajadores.

Los ultimátums verbales no conducen a nada, y le han dado poco resultado al PTS, como se demuestra en el neumático, donde viven denunciando a la dirección del gremio y han perdido también su lugar como delegados, al igual que en Acindar. Por su parte, no vimos en el "grupo de Solano" ni la denuncia a la Interna de Aluar, donde se impuso el acuerdo de suspensiones más lesivo de toda la UOM, ni el reclamo “teórico” de impulsar una movilización contra las reducciones salariales, como sí hicieron los textiles en Trelew. De nuestra parte, no hacemos señalamientos al compañero del PO (O) en esa planta, sin conocer los términos de su lucha contra ese acuerdo.

El reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, o lograr que se paguen el 100% las suspensiones, es una reivindicación crucial de la clase obrera en medio de una crisis. Si la cuarentena o la recesión obligan a las patronales a paralizaciones totales o parciales, sus costos deben ser afrontados por los capitalistas, los cuales tampoco comparten con nadie -y mucho menos con los trabajadores- los beneficios acumulados en los períodos de alta producción. Por eso mismo, no celebramos ninguna suspensión con reducciones salariales, ni la de Acindar ni la de Aluar. Tampoco lo hacen los delegados y activistas del clasismo en esas plantas. Pero el compromiso firmado por los compañeros de Acindar tuvo lugar, a) con la fábrica cerrada, b) después que la burocracia nacional de la UOM cerrara su propio e inconsulto acuerdo de suspensiones y c) lo más importante de todo, ¡después de haber rechazado imposiciones mucho más ruinosas de la propia patronal, que contemplaban también despidos de contratados! Acindar Villa las retrotrajo, y en Matanza continúa un conflicto abierto por estas razones. Los agentes del gobierno en el movimiento obrero podrán hacer una apología de estos acuerdos, no es nuestro caso. Para nuestros compañeros, es un peldaño para preparar los combates que se vienen, ahora, con buena parte de los trabajadores adentro de las plantas. Las tentativas de despidos en Acindar deben ser vistas como un anticipo de la política patronal cuando se “abra la economía”, y se propongan convertir en habituales las condiciones excepcionales de la pandemia. Por eso, ingresamos al trabajo con un programa: ningún despido, protocolos sanitarios, vigencia irrestricta de las paritarias. A los “críticos de izquierda”, esta perspectiva los tiene sin cuidado. Han reemplazado al frente único obrero por la autoproclamación y las disputas de capilla. Mientras atacan a los activistas, piden que "funcione el Congreso" de los acuerdos fondomonetaristas y las leyes anti jubilatorias.

Suscribite a Política Obrera