San Isidro: suspensiones en el Hospital de Boulogne

Escribe Walter Sánchez

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El pasado jueves 14 fueron suspendidos siete enfermeros del Hospital de Boulogne del distrito de San Isidro por exigir el cumplimiento de las normas de seguridad personal.

La arbitrariedad y el descaro de las autoridades llegan a límites inaceptables: no se les permitió firmar en disconformidad, no se les entregó copia del acta, tampoco se los instruyó sobre sus derechos y plazos administrativos para responder y les negaron el derecho a vista, como si los trabajadores deberían aceptar "mansamente" cualquier sanción que se les imponga. Capítulo aparte merece la denuncia de que los funcionarios espían los muros de Facebook personales de los empleados. La sanción de suspensión debe quedar sin efecto inmediatamente, de lo contrario se están violando los derechos de los trabajadores.

Este tipo de accionar (despreocupado por mantener las formas administrativas y/o legales) demuestran que la única intención es el disciplinamiento de los trabajadores, una advertencia al conjunto de lo que tendrán que soportar si se atreven a realizar el más mínimo reclamo.

En San Isidro, los tres hospitales son municipales. El possismo ha sentado su legitimidad política en presentarse como la vanguardia en salud. Sin embargo, nos encontramos en medio de una pandemia con hospitales vaciados, sin los equipos de protección, con planes de vacunación que los mismo vecino de las barrios llaman "fantasma", la no renovación de los contratos de los suplentes de salud, el no pago de las horas extras (que para un trabajador municipal representa un entre un 20 y 30% del salario). Los tres pisos del hospital central que siguen vacíos (¡aun en plena pandemia!), el personal de parques y paseos que realiza la limpieza de las calles sin la vestimenta de protección, y un dramático etcétera. Hace unas semanas llegaron al hospital central de San Isidro "Melchor Posse" unos tapabocas truchos. Es la muestra más burda de que el discurso del San Isidro vanguardia en salud se cayó por completo. La necesidad de ocultar y silenciar estás situaciones y que no salgan a la luz pública lleva a tener una política de fuerte “disciplinamiento” hacia los trabajadores.

Es imperioso que los sindicatos como ATE y CICOP asuman una posición de activa y realicen asambleas, reuniones y acciones gremial en defensa de los enfermeros suspendidos.

Llamamos a todos los delegados, comisiones internas, sindicatos a exigir la anulación de las suspensiones, la vuelta al trabajo de todos los trabajadores y el cobro íntegro del salario. Que se garantice los equipos de protección personal e insumos. Test masivos al personal hospitalario. Es inaceptable que se reduzca personal en medio de una pandemia.

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