Alberto Fernández, Techint y los “miserables”

Escribe Juan Ferro

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La pandemia ha dejado absolutamente expuesto los métodos de explotación laboral de Techint.

La primera expresión fue el despido de 1450 trabajadores en Siderar que, bajo el negrero convenio de la UOCRA, revestían hace mucho en la empresa en tareas no específicas de la construcción. La abierta connivencia con la dirección de la seccional de la UOM de San Nicolás permitía que más de 1900 trabajadores estuvieran encuadrados en convenios inferiores al de la UOM.

Rápidamente, Techint arregló con la Uocra un despido en los términos de la ley 22.250, que rige para la construcción, con lo que así tuvo el dudoso privilegio de ser la primera empresa que evadió el DNU de prohibición de despidos.

Pero Techint sigue con su política de despidos y está provocando un verdadero desastre, porque comienza a desprenderse de las tercerizadas que trabajan exclusivamente para su planta de Siderca en Campana. El vínculo que conecta a la metalúrgica de Campana con Vaca Muerta es Tecpetrol, la petrolera del grupo Techint, que compra los tubos utilizados para la extracción de crudo y gas a Tenaris/Siderca.

El parate del petróleo detuvo, transitoriamente, la demanda de estos tubos que transportan el hidrocarburo desde el pozo de extracción hasta una primera estación de concentración y, de allí, a los oleoductos centrales. Todas las empresas proveedoras de esos tubos, como también las de logística, son tercerizadas de Techint. El caso de Ferrua, la empresa que acaba de despedir a 30 operarios de la ciudad de Campana es la solo una muestra de este proceso, pero están también Scrap Service, Exiros y una decena más.

Como se ve, Techint es la “capital nacional" de la precarización laboral. Se desliga permanentemente de sus responsabilidades sobre sus contratistas, cuyo personal en general cuenta con contratos más precarios, salarios más bajos y convenios desfavorables.

Aun con esta acción verdaderamente criminal contra los trabajadores, el gobierno nacional acaba de aprobar el plan Asignación de Emergencia para el Trabajo y la Producción (ATP) que contempla el pago de la mitad de la nómina salarial de las empresas en crisis por la cuarentena. Resumiendo, Techint a sus trabajadores encuadrados en la UOM Siderar y en Campana les paga el 50% de los sueldos a los que trabajan y el 25% por ciento a los que permanecen suspendidos.

Les rebaja, además, el sueldo a sus propios directivos, pues los ATP especifican que lo máximo a pagar por el gobierno es de 33750 pesos (dos salarios mínimos). Lo demás lo deberán negociar con la propia empresa, con lo que sufrirán recortes los supervisores y todo el personal profesional de sus firmas. Como si esto fuera poco, pretende despedir 1550 trabajadores más.

Alberto Fernández debería reflexionar sobre sus dichos cuando catalogó de miserables a empresas como Techint. La novela del genial Víctor Hugo muestra que «el crimen de la ley» es la impunidad. Eso es Techint. Permitir los despidos y otorgarles los ATP a los Paolo Rocca, los Madanes Quintanilla y los Acindar son crímenes de la ley.

Ningún despido. Hay que ocupar cada fábrica que despida. Que los grandes grupos se hagan cargo de los sueldos de los trabajadores de sus empresas y de sus tercerizadas.

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