Espionaje en Andacollo: “seguridad democrática” al servicio de pulpo minero

Escribe Joaquín Antúnez

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Un documento reservado de Gendarmería que resume tareas de inteligencia e infiltración entre los trabajadores de la minera Trident ha sacudido el escenario sindical y político.

Se trata de un informe detallado que sigue en tiempo real el desarrollo de la lucha de los trabajadores, que reclaman el pago de salarios de Trident. En los mismos se detalla la evolución del conflicto, así como fotos, informaciones de los trabajadores involucrados y de la actividad gremial y política. Algo de mayor envergadura que el espionaje de la Federal en el conflicto de AGR Clarín, documentado por el volátil Santiago Cúneo. Ya gobernaba Macri en alianza con Massa. Los editores del diario fingen indignación ante esos mismos procedimientos en Neuquén. El gobierno de la provincia es el primer responsable de la violación a la norma que prohíbe la inteligencia interna. Bolsonaro se está jugando el gobierno, en Brasil, por sus intentos de dominar el espionaje político contra los trabajadores.

Macristas y radicales denuncian por este hecho a la secretaria de Seguridad nacional, Sabina Frederic. Esta protesta su completo desconocimiento de lo ocurrido. Sus amigos krichneristas asocian esta persecución clandestina a lo ocurrido con el asesinado de Santiago Maldonado. Pero la secretaria de Alberto Fernández secundó a la ministra Nilda Garré, cuando esta intentó desviar el crimen contra nuestro compañero Mariano Ferreyra hacia la izquierda y los compañeros de Mariano. Con Horacio Verbitsky, Frederic integraba el ‘think tank’ de la “seguridad democrática”, que entendía el espionaje en las organizaciones populares como una herramienta eficaz para prevenir conflictos que deriven en represión pública (“mejor prevenir (espiar) que curar”. La doctrina de la provocación sofisticada.

En este caso, la infiltración se hace en interés de una minera foránea, de modo que ni siquiera es seguridad nacional sino privada. Una suerte de servicio de seguridad brindado por el estado a capitales particulares. Es conocida la simbiosis de CFK con las mineras, desde que fue recibida por Barrick en Canadá y del veto a la ley de glaciares.

Un diputado de “Juntos por el Cambio”, Álvaro de La Madrid, solicitó la interpelación de la actual ministra, Sabina Frederic. Esta se ha postulado para encabezar las investigaciones pertinentes, pero los diputados cajonearán la propuesta, o le darán largas hasta el olvido. Frederic fue asesora de Garré durante la aplicación de su “doctrina” Proyecto X, con Berni como brazo ejecutor.

Estos métodos utilizados por la Gendarmería -incluso el “ciberpatrullaje”- fueron continuados por Patricia Bullrich-Cambiemos durante su mandato, aunque bajo otra “doctrina”. Desde hace tiempo que Gendarmería se ha convertido en la pieza represiva preferida por los gobiernos.

Es indispensable que cualquier investigación sea dirigida por una comisión de trabajadores con plenos poderes, empezando por los mineros de Trident, independiente del Estado y el Gobierno, para poder desarrollar con plena libertad la defensa de todas las libertades democráticas y desnudar al conjunto de las complicidades políticas que corroen a todas las capas e instituciones del Estado y de los partidos patronales.

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