Córdoba: el intendente busca dividir, las bases se unen

Escribe Andrés Oroño

Segunda marcha multitudinaria de municipales.

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Los municipales protagonizaron una segunda marcha el jueves 4, más contundente aún que la de la semana anterior. Fue en respuesta a una provocación del intendente Llaryiora montada contra los inspectores municipales, a los cuales intenta remplazar por abogados monotributistas. La marcha también levantó el rechazo a la rebaja salarial, que se empezó a descontar con el cobro de junio - proporcional a una parte del mes de mayo. La movilización superó las 4.000 personas. La convocatoria se produjo a través de grupos de WhatsApp. La dirección sindical, escudada en la cuarentena, no ha llamado públicamente a ninguna de las dos marchas, mientras los trabajadores salen masivamente. Por abajo está aflorando la conciencia de una lucha de conjunto y contundente.

Provocación

Llaryiora montó un ataque contra los inspectores municipales al intentar sacarles la chapa habilitante a un gran porcentaje de los mismos. De este modo, perderían una parte importante de sus salarios. La gestión intenta así dividir entre los inspectores que tienen la chapa y los que no.

El gran objetivo es ir a un nuevo descuento general de los salarios. “Hasta ahora, la gestión Llaryora había recortado adicionales como horas extras y prolongaciones de jornada, pero no había tocado las bonificaciones. Lo concreto es que el Ejecutivo empezará por los inspectores una revisión que luego extenderá a otras áreas” )La Voz del Interior, 3/6).

Por otra parte, creció la cantidad de “servidores urbanos”, trabajadores precarizados, con sueldos de 10.000 pesos por jornadas de cuatro horas, realizando las tareas de los municipales en cuarentena. La burguesía ha celebrado esto, dice, porque “con el sueldo de un municipal se pagan los planes sociales de 13 servidores urbanos” (La Voz del Interior, 3/6). Por medio de una lucha sostenida, los trabajadores municipales han logrado un sueldo digno, que supera la canasta familiar, por medio de una cláusula de ajuste mensual por inflación.

“En el marco del conflicto más profundo con el Suoem en décadas, esa fuerza informal [la de los servidores urbanos] y precarizada está siendo vital para Llaryora. Y lo será más cuando el Ejecutivo y el Suoem finalmente se sienten a negociar. Todo indica que falta bastante para eso, ya que al cambio que prevé la ordenanza que estableció el recorte le falta aún la reorganización del esquema de trabajo de los municipales. El Ejecutivo prevé completar ese proceso antes de restablecer conversaciones” (ídem).

El gobierno pretende precarizar a la masa de asalariados para pagar las deudas a los usureros y subsidiar -como lo viene haciendo- a los grandes grupos económicos. Pero el problema es que esa deuda es impagable. Todo los “ahorros”, con el ataque al salario y a la caja previsional de la provincia, arrojan migajas para pagar una deuda de 180.000 millones de pesos (mayormente nominada en dólares) y un déficit fiscal de más de 150.000 millones de pesos. Por esto, el ataque del gobierno es un barril sin fondo: no es un ajuste más, sino un ataque histórico contra las condiciones de vida de las masas trabajadoras.

La estrategia de los trabajadores deber ser ir a una lucha de fondo, planteando el camino de la unidad, con un programa – unidad de los trabajadores de todos los municipales, ningún trabajador precarizado, pase a planta. Es necesario ir a la Huelga General Municipal. Asamblea para deliberar y resolver un programa y un curso de acción. No pago de la deuda provincial para obtener los recursos, y control obrero de los mismos. Resolver un camino de fortalecimiento en la coordinación con el resto de los trabajadores del transporte, docentes, Luz y Fuerza, recolectores, jubilados, y demás, estatales y privados, y de todas las luchas que atraviesan la provincia.

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