Sealed Air: los trabajadores declaran una huelga indefinida contra 65 despidos

Escribe Joaquín Antúnez

La patronal pretende arrasar con conquistas de los trabajadores y aplicar su propia reforma laboral.

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La patronal de la multinacional Sealed Air, cuya planta en Argentina se encuentra en Quilmes Este, ha decidido avanzar con 65 despidos sin causa sobre un plantel de 204 operarios bajo convenio. Otra cantidad de trabajadores, fuera de convenio, ya había sido despedida de la planta acusando una caída en las ventas. La planta se especializa en la producción de bolsas termocontraíbles para la conservación al vacío de diferentes productos alimenticios, por esto mismo, se encuentra inscripta en la rama química. La huelga es mantenida por el conjunto del personal de la planta en el entendimiento que los despidos son una extorsión para degradar las condiciones de trabajo del conjunto de los trabajadores.

Desde noviembre del 2025, la patronal había planteado que realizaría una reducción de personal. La comisión interna planteó el rechazo a los mismos, que ascendían a 97 trabajadores. El planteo de fondo de la patronal era que el sistema actual de trabajo era insostenible y debía proceder a una reducción del plantel obrero, así como a la modificación de los ritmos de trabajo. En todo este primer proceso, el Ministerio de Trabajo provincial impuso una conciliación obligatoria, retrotrayendo los 97 despidos y obligando a una mesa de negociación.

Durante todo noviembre y diciembre la comisión interna entabló una mesa de negociación sobre la cantidad de despidos, los ritmos de trabajo y el sostén de diversas conquistas de los diferentes sectores de la planta. Una de las secciones, con 25 trabajadores, había sido cerrada por completo, por eso mismo, la comisión interna planteó reabsorber a esos trabajadores en los diferentes sectores operativos señalando que en muchos casos los trabajadores debían trabajar 12 horas y hasta dejaban de lado feriados y francos, es decir, la planta operaba al 100%.

El 29 de diciembre, finalmente, la patronal se presentó a la negociación desconociendo todos los acuerdos previos y extorsionando a los trabajadores con que acepten una liquidación de todas las conquistas internas (cantidad de operarios por línea, cuerpo de delegados numeroso, premios, vacaciones, rotaciones, entre otras) y atar el sostén de los puestos de trabajo a niveles de productividad inalcanzables con menos personal. En otras palabras, ejecutar la reforma laboral sin demoras parlamentarias. El resultado de la reunión arrojó una ruptura de todas las conversaciones y los 65 despidos actuales. El Ministerio de trabajo provincial ha planteado la imposibilidad de intervenir legalmente, puesto que la conciliación obligatoria fue agotada en la etapa previa.

La comisión interna denuncia que entre los trabajadores existía una gran cantidad de operarios, con más de 40 años de trabajo, que habían planteado la posibilidad de acceder a retiros voluntarios por la proximidad a la jubilación. La patronal había aceptado esta propuesta y asegurado que no procedería a realizar despidos en ese caso. La negociación, denuncian los trabajadores, fue utilizada por la patronal para mantener cautivos a los trabajadores y agotar diversas medidas de lucha que podrían haber realizado en dicho período. Ante la consumación de los despidos, los trabajadores en asamblea han decidido mantener una huelga por tiempo indeterminado hasta que la patronal reincorpore al conjunto de los trabajadores. Mantienen una presencia en la puerta con corte de calle desde el martes 6 de enero.

La patronal Sealed Air, a nivel internacional, ha procedido a diversos cierres y “reestructuraciones”. El conflicto en Argentina ha sido previsto por la dirección gerencial. Los trabajadores del depósito denuncian que la patronal importó de otras filiales, como la ubicada en Brasil, el aproximado a un mes completo de producción - cerca de 25 millones de bolsas.

Los trabajadores se encuentran enrolados en el Sindicato del Personal Químico y Petroquímico (SPIQyP), que ha mantenido un acompañamiento de las medidas adoptadas por la asamblea de fábrica. Sin embargo, no se ha planteado una huelga nacional en apoyo a la lucha de los trabajadores de Sealed Air.

Los distritos vecinos de Quilmes y Berazategui se han convertido en un reguero de despidos y, fundamentalmente, huelgas contra la prepotencia patronal. Los choferes de la MOQSA, la línea 148 y los químicos de Sealed Air han destacado con huelgas totales y piquetes. Es la primera reacción obrera contra los planteos de la contrarreforma laboral fascista de Milei, que las patronales no han demorado en llevar adelante en los distintos lugares de trabajo.

Revista EDM