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La prepotencia de los dueños de la empresa contra los trabajadores llegó a un límite. Desde hace meses los trabajadores no cobran sus salarios, a pesar de los compromisos firmados para pagar semana por semana la suma de un millón de pesos a cada empleado. Se encuentran afectadas 700 familias. Los establecimientos se encuentran en las localidades de Lemahnn, Clason y Suardi.
La patronal ha aprovechado este tiempo, desde principios de 2025, para comenzar el vaciamiento de la empresa, primero limitando la producción mediante contratos a façon de leche en polvo. En segundo lugar, dando de baja el servicio de transporte contratado para el traslado de los empleados a las fábricas sin previo aviso.
La estocada final ha sido la decisión unilateral de frenar la producción en todos los establecimientos, luego de haber intentado conseguir, a mediados del 2025, un recurso preventivo de crisis que fue rechazado por el Ministerio de Trabajo. Fue la excusa para plantear la reducción de 700 obreros a 210, la habilitación de despidos pagando media indemnización, salarios en cuotas, una rebaja del 40 % por ciento y el desconocimiento del convenio colectivo de trabajo vigente para la actividad lechera. Asimismo, reclamaron la facultad de poder suspender de manera unilateral a sus empleados (principalmente, a los cuerpos de delegados y el activismo fabril).
El Ministerio de Trabajo de Pullaro propuso “ofrecer” la empresa a nuevos compradores, libre de las deudas salariales.
Las tomas de las fábricas dejan en claro la posición de lucha de la clase obrera santafesina; se inscribe en las tomas de los obreros de Lustramax y Seafield en provincia de Buenos Aires. Es necesario desarrollar la tendencia a la ocupación de los establecimientos y generalizar las ocupaciones en un cuadro de cese masivo de lugares de trabajo. Es un camino que conduce a una huelga general
