General Motors profundiza el desmantelamiento laboral

Escribe Agustín Fernández

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Durante la segunda semana de enero se ha dado a conocer el esquema de producción que la multinacional oriunda de Detroit ha trazado en el establecimiento que funciona en Argentina. Su principal fábrica en el país está ubicada en la provincia de Santa Fe, más precisamente en la localidad de Alvear. GM ha publicado que sostendrá el esquema de trabajo mantenido durante 2025.

El mismo consistía en el parate de una semana al mes, rotativo por los distintos sectores en los que se divide la actividad. Como consecuencia de esta merma, la aplicación de una reducción salarial del 25 %.

Desde la patronal argumentan que es la respuesta que pueden dar ante la recesión imperante en la industria y la competencia importadora. Según el INDEC, la capacidad productiva automotriz se encuentra empleada tan solo en un 46 %, cuando en noviembre de 2024 la misma ascendía hasta el 64 %. A esta caída, se le suma la avalancha importadora de insumos y repuestos por parte de China y Asia. Este tipo de política ha implicado que las automotrices se reorganicen no ya para incorporar piezas hechas en suelo argentino, sino convirtiéndose en meramente ensambladoras. Los datos suministrados reflejan que autos locales y brasileños cuentan con el 84 % de partes importadas, lo que ha generado que la burguesía autopartista haya pegado el grito en el cielo el año pasado (Letra P, 9/8/2025).

Aclarado lo anterior, no existe expectativa de que se remonte la situación a corto plazo, pero para comprender bien la situación de General Motors es necesario remontarse a 2023. En dicho año es que comenzó un proceso sigiloso de reestructuración laboral. Paradójicamente, en ese entonces la queja era que el cerrojo importador imposibilitaba la producción (Letra P, 10/10/2023). Solucionado el “asunto”, no solo se mantuvo el cese mensual, sino que la fabricación pasó de dos modelos a uno (el que se mantiene actualmente). Durante 2024, un año que es caracterizado “de lo peor” para este negocio, la patronal habilitó un proceso de retiros voluntarios que alcanzó el demencial número de 800 trabajadores cuya antigüedad oscilaba entre los 10 y los 25 años de trabajo para la firma (Letra P 16/1). Mismo accionar ejecutó en noviembre del 2025, cuando 90 operarios se acogieron a la indemnización. Estamos hablando de una liquidación de más del 50 % de puestos de trabajo en una planta que supo emplear 1000 obreros. Hoy son menos de 600.

Al igual que otras patronales que operan el cordón industrial santafesino, se han valido del pretexto recesivo para avanzar lisa y llanamente en una liquidación de la mano de obra con mayor antigüedad y auspiciar el ingreso de trabajadores jóvenes bajo modalidades de contratación precarias. Es la tendencia que inscribe Milei con la reforma laboral, donde el obrero cobrará por lo que produce (trabajo a destajo) y no por el tiempo a disposición que esta presta al capitalista, fuera de todo convenio colectivo y sin derechos políticos sindicales. Es lo que está sucediendo actualmente con otras empresas emblemáticas de la provincia, como lácteos Verónica, Vassalli Firmat y Acindar Villa Constitución. La importancia de esta planta es tal que sobre cada puesto de trabajo el impacto se reporta entre 3 y 5 actividades conexas (Urgente24, 01/12).

Ante esta ofensiva de las patronales, coordinada con el gobierno y el Estado y la complicidad de la burocracia sindical, es necesario unir los conflictos y las luchas en una acción de conjunto, que será la plataforma de una huelga general.

Revista EDM