Acindar Villa Constitución: ante los despidos y suspensiones, asamblea general de toda la fábrica

Escribe Christian Miguez - Miembro de la Comisión Interna Acindar Villa Constitución

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La comisión directiva de la junta de delegados de las empresas contratistas (tercerizadas) había anunciado para el lunes 19, desde las 6 de la mañana, el inicio de un paro por tiempo indeterminado contra el despido de 10 trabajadores de la empresa Ecomat, cuyos patrones literalmente se borraron.

El paro -acotado a los trabajadores tercerizados, sin incluir a los trabajadores de planta- finalmente no se concretó. La medida apuntaba a que los trabajadores despedidos fueran absorbidos por otras tercerizadas. Hubo promesas de la patronal de que el jueves habría una solución lo cual, finalmente, tampoco ocurrió.

La reducción de contratistas es el resultado de las políticas de ajuste que viene implementando Acindar desde el desplome de la producción, en gran medida por la ausencia de obra pública y el ingreso de productos importados. En la misma junta de delegados, varios denunciaron achique de planteles o modificación de las tareas o incremento en los ritmos habituales de trabajo. Los delegados de Abans denunciaron que el lunes 12 de enero, cuando se retomó la producción en Acindar, no todos los compañeros volvieron a sus puestos: 13 de los compañeros de Abans que realizaban la limpieza industrial en los trenes laminadores fueron suspendidos o pasados a otro sector para luego rotar suspensiones con el resto de los trabajadores de la empresa. Mientras tanto, las tareas de limpieza pasan a ser realizadas por compañeros de Acindar que pertenecían al tren 2 (parado desde mayo del 2025). Situación similar comentaron los delegados de Sijam, que vienen con suspensiones rotativas en muchos casos aplicadas arbitrariamente por la patronal, que con ello busca no sólo cansar a los compañeros para avanzar con planes de retiro sino también modificar el sistema de trabajo y rotación de los compañeros. Durante los últimos dos años, las bajas de compañeros en las empresas contratistas se cuentan por cientos.

La empresa, con estos métodos, pretende imponer un choque entre trabajadores, a lo que debemos oponer no solo resistencia sino también una política de clase.

Entendemos que la defensa de los puestos de trabajo es lo primero; por eso, si las tareas de limpieza industrial o las reparaciones en grúas y cintas, pasan nuevamente a ser parte de los trabajos del personal de Acindar, también deberían pasar a planta los actuales trabajadores de Abans y Sijam de todos los sectores.

De hecho, esos servicios nunca debieron de dejar de ser de Acindar, pero los negociados de algunos gerentes y la falta de pelea a tiempo nos llevaron a esta situación.

Desde que el sábado pasado la comisión directiva comunicó que no se realizaría el paro del lunes, ya que hubo “avances en la negociación” con Acindar, poco se sabe respecto de esos “avances”. Nuevamente levantan una medida de fuerza sin información y sin asamblea. La semana transcurrió con perspectivas de solución hasta que ayer, jueves, se convocó a una nueva junta de delegados donde informaron que, en el Ministerio de Trabajo, Acindar pretende no cumplir con lo acordado y avanzar con más salidas de personal tercerizado.

Hasta el momento no se aplicó ninguna medida de fuerza respecto a la respuesta dada por la empresa. Se rumorea un paro a partir del lunes próximo. Algunos delegados están planteando asambleas por empresa, y confluir en una asamblea general de todos los tercerizados, situación que debería confluir con una asamblea general de todos los trabajadores dentro de Acindar para poner un freno a estos atropellos patronales y establecer un punto de organización también para enfrentar y rechazar hasta que pierda estado parlamentario la contrarreforma laboral del gobierno nacional y las alternativas que propone la oposición o la CGT.

La defensa de los puestos de trabajo y derrotar el proyecto de contrarreforma laboral es posible si hay voluntad política para confrontar. El apoyo de los trabajadores está para poder imponerlo.

Por eso es urgente la organización desde abajo, autoconvocada y resolviendo en asambleas cada paso, para que nuestra intervención sea decidida por los trabajadores y no por ´mesas chicas´.

Revista EDM