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Los trabajadores de Lustramax, una empresa ubicada en el parque industrial de Tortuguitas, cumplen dos semanas de lucha contra el despido de 15 trabajadores, entre ellos, los dos delegados sindicales.
La patronal cuenta con dos fábricas (una de ellas bajo otra razón social) y un depósito. Viene llevando un ajuste sobre los trabajadores, negando el pago del bono de fin de año y liquidando salarios en negro. No ha pagado el aguinaldo. A fines de diciembre, los trabajadores se declararon en estado de alerta: la patronal no estaba pagando la obra social y había despedido a 29 compañeros. Este estado de alerta de los trabajadores se convirtió en una asamblea permanente cuando, mientras sostenían una asamblea, la patronal entró con una escribana a señalar a dedo a los trabajadores que iban a ser despedidos, 13 compañeros cercanos a la comisión interna y a los dos delegados. Esto generó que los trabajadores resolvieran sostener un acampe al interior de la fábrica que, inicialmente, fue una ocupación.
Desde el lunes 12 de enero al miércoles 14, los trabajadores sostuvieron una ocupación durante la cual frenaron el egreso de los camiones con mercadería. Por otro lado, desarrollaron un corte de ruta el martes 14 de enero, para visibilizar la situación de los compañeros. Ese día se reunieron en el Ministerio de Trabajo de San Martín y se dictó la conciliación obligatoria, intimando a la patronal a reincorporar a los despedidos. Sin embargo, la patronal respondió por escrito que no reincorporará a ninguno de los trabajadores. Los trabajadores cortaron nuevamente la ruta el día miércoles.
Simultáneamente, en el transcurso de esos tres días, la patronal se paseó por los medios bramando que “los delegados son extorsivos y no representan a los trabajadores”. El día miércoles la patronal impuso un lockout, cerrando totalmente la empresa y, al día siguiente, el jueves 15, a instancias de la patronal, se montó un operativo represivo que movilizó a la Gendarmería -aunque se encuentra fuera de su jurisdicción-, como si fuese un verdadero ejército privado, en conjunto con la policía. El objetivo que se había fijado la patronal fue, básicamente, romper la huelga metiendo miedo a los trabajadores que se encontraban acompañando la ocupación de la fábrica, de modo que volvieran a trabajar, y lograr que salieran los camiones con la mercadería para ser distribuida. El abogado del Sindicato de Comercio intervino para que dejen salir los camiones del depósito y negociar con los trabajadores. Ese mismo día les llegó a los delegados una orden de desalojo por la que se los intimaba a abandonar la fábrica antes del sábado 17.
La conclusión de esta primera semana en Lustramax reveló, en resumen, que la patronal estaba buscando eliminar la organización obrera al interior de la fábrica. A través del operativo represivo montado en total complicidad con el estado nacional, la patronal había logrado que un gran sector de depósito que se encontraba sosteniendo la ocupación con los despedidos, retomara tareas.
La segunda semana, que comenzó el lunes 19, los delegados lograron, mediante discusión y asamblea, que los compañeros que habían retomado tareas en depósito se volvieran a sumar al acampe junto a los despedidos. En principio, con paros parciales de producción. El martes 20, la patronal se reunió con los delegados y el abogado del Sindicato de Comercio. En esta instancia de negociación quedó en claro que los delegados eran reconocidos como representación de los trabajadores, en contradicción con la línea que había sostenido la patronal de que estos no representaban a los trabajadores. Por otro lado, los delegados llevaron adelante la discusión por la reincorporación de los trabajadores despedidos y señalaron que se podían ´intercambiar´ por otros trabajadores dispuestos a negociar su salida de la empresa. La patronal se negó rotundamente explicando que los únicos que quería despedir eran a los 13 cercanos a la comisión interna y a los dos delegados, incluso a pesar de que no había tramitado aún los desafueros de los delegados ni enviado los telegramas correspondientes a los trabajadores.
Ya finalizada la reunión, los trabajadores se reunieron en asamblea para que los delegados explicaran lo que se discutió en la reunión. La patronal ofreció la indemnización correspondiente al artículo 245 (despido sin justa causa) más un 30 %, a pagar en cuatro cuotas. Los despedidos resolvieron por unanimidad sostener el acampe y continuar dentro de la fábrica.
El jueves 22, la patronal en el marco de la conciliación obligatoria aún vigente, despidió a 6 trabajadores. Durante la tarde de ese mismo día se resolvió en asamblea que uno de los delegados se fuera a reunir junto al abogado del Sindicato con la patronal en el Ministerio de Trabajo. Allí se resolvió la reincorporación de los 6 trabajadores despedidos a la mañana. La patronal, además, ofreció a los trabajadores reincorporar a dos de los despedidos, dejando fuera a los once restantes. Esto fue rechazado por parte del delegado. Luego de la reunión, se volvió a llevar adelante una asamblea entre los despedidos y los trabajadores, donde se resolvió que, aquellos que se encontraban en depósito, trabajarán a reglamento con quite de colaboración.
El lunes 26 tendrá lugar otra asamblea, donde se resolverá cuál será el siguiente paso en la organización de los trabajadores. En principio esperan que el trabajo a reglamento con quite de colaboración signifique una presión para la patronal puesto que, señalan los despedidos, la patronal despidió a trabajadores especializados con lo cuál le es difícil cumplir con los plazos de los pedidos. Sin embargo, en los hechos, la patronal seguirá sosteniendo que la única forma de que se solucione el conflicto es con los despedidos afuera. Es necesario que se discuta un paro total al interior de Lustramax y volver a la vía de la ocupación. Si la patronal pierde el control total de la fábrica, fracasará rotundamente en sus intentos por eliminar a la organización obrera. La única resolución posible a este conflicto es que los despedidos sean reincorporados y los trabajadores le impongan sus condiciones a la patronal. A su vez, una victoria de los despedidos de Lustramax será una demostración para el resto de trabajadores del país que a la contrarreforma laboral se la derrota mediante la organización independiente de los trabajadores.
