Escribe Lucas Giannetti
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En la última semana, la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) desarrolló ejercicios militares en las Islas Malvinas de alerta rápida con sus cazas Eurofighter Typhoon. Estos entrenamientos ponen a prueba el sistema de vigilancia QRA (Quick Reaction Alert), montados en la base aérea de Monte Agradable, que los británicos mantienen activa en las Islas Malvinas y el Atlántico Sur los 365 días del año. A través de un comunicado, la fuerza británica indicó que esta presencia busca “salvaguardar la soberanía del Reino Unido, con aeronaves en alerta de reacción rápida, listas las 24 horas, los siete días de la semana” (Zona Militar, 21/1).
Desde la RAF han dado a conocer que las fuerzas de ocupación en las Malvinas, mantiene un sistema de alerta permanente, que en cuestión de minutos los cazas Eurofighter Typhoon pueden disuadir potenciales amenazas aéreas. Estos movimientos se realizaron en consonancia con el despliegue de personal de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas (FIDF) en Puerto Argentino, junto a efectivos militares de la Base Monte Agradable, que realizaron tareas de patrullaje en la zona.
Los recientes movimientos militares en el Atlántico Sur, buscan reafirmar la presencia británica en la región, y a su vez, también sirvieron como una proyección a la Antártida, realizada a través de vuelos de aeronaves de la RAF, confirmando el interés del imperialismo británico en tener presencia en áreas no reclamadas del continente blanco. Si bien la Antártida no está dividida de manera formal, los distintos países presentes en la zona (Argentina entre ellos) esperan con ansiedad el año 2048 para poder avanzar en reformular los tratados vigentes y permitir mayores avances de explotación. Algo en lo que Gran Bretaña estaría especialmente interesada, sobre todo teniendo en cuenta la presencia de recursos petroleros.
A las operaciones militares se le sumaron acciones logísticas, que se llevaron adelante con el avión de transporte Airbus A400M Atlas de la RAF, con capacidad para transportar cargas de gran porte y personal, y que garantiza la operatividad de las fuerzas de ocupación, que luego de despegar de la base de Monte Agradable recaló en la base aérea Pudahuel, perteneciente a la Fuerza Aérea de Chile, para luego dirigirse a Punta Arenas, escala previa al aterrizaje realizado en la estación científica Rothera del British Antartic Survey (BAS), ruta en la que sobrevoló la base conjunta argentina San Martín, en la Isla Adelaide. Las escalas aéreas por parte de la RAF en la región son frecuentes, ya las han realizado en Brasilia, Santiago de Chile y Montevideo, dándole logística, lo que facilita conectar a las Islas Malvinas con el Reino Unido. Por si era necesario, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klareve, ha señalado que no le llegó ninguna nota de carácter diplomático desde la Argentina, poniendo objeciones al vuelo realizado por el Airbus A400M Atlas, dejando en evidencia el carácter entreguista del gobierno liberticida.
Estos movimientos militares se dan en el marco de una “estrategia británica más amplia que incluye la operación Southern Sovereignty, maniobras conjuntas de la Real Armada, el Ejército Británico y la RAF desarrolladas a fines de 2025 en Malvinas, Georgias del Sur e Isla Ascensión” (ídem). El brigadier Charlie Harmer, comandante de las fuerzas británicas en el Atlántico Sur, afirmó que estas operaciones permiten proyectar poder y disuadir agresiones, demostrando la “soberanía” británica en acción.
Al presente, el Reino Unido sostiene en las Islas Malvinas el despliegue de miembros de la RAF, ingenieros y unidades del Ejército, con más de 1200 efectivos de manera permanente. El punto neurálgico que concentra la mayor cantidad de efectivos es Monte Agradable, desde donde se realizan las maniobras aéreas y terrestres, que son flanqueados por el patrullero HMS Forth y que opera desde el puerto de East Cove.
Si bien estos movimientos militares son frecuentes en las Malvinas y el Atlantico Sur, el contexto internacional ha cambiado con la avanzada trumpista sobre América Latina, sobre la cual se está replegando, y que busca controlar desde Canadá hasta Tierra del Fuego y su escalada sobre Groenlandia, ha resquebrajado las relaciones hacia dentro de la OTAN, por lo que desde el Reino Unido buscan fortalecer su presencia en la región y su operatividad militar en todo el Atlantico Sur. En este marco de situación, el gobierno liberticida ha intervenido el puerto de Ushuaia, y versiones que han trascendido, plantean “un eventual acuerdo entre los presidentes Javier Milei y Donald Trump para ceder su control a los Estados Unidos, que tiene un fuerte interés en instalar en la capital fueguina una Base Naval Integrada que le sirva como ingreso a la Antartida” [De Ushuaia a Groenlandia - Política Obrera], iniciativa expuesta a funcionarios del Ministerio de Defensa por el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, en su primera visita en el 2025.
