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Por tercera vez en los últimos meses, el Tesoro norteamericano ha salido al rescate de Milei y Caputo. El pago de 870 millones de dólares al FMI, por intereses de deuda, será cubierto a través de otro préstamo. Scott Bessent acaba de otorgarle a Argentina “derechos especiales de giro” (DEG) por esa suma a cambio de pesos. Los DEG son la unidad de cuenta que ha repartido el FMI entre las Tesorerías de sus socios. Si el gobierno argentino hubiera pagado con dólares de las reservas, habría perdido todo lo acumulado en meses recientes e infringido un acuerdo con el FMI. Caputo tiene el propósito de devolver el ‘swap’ (canje de monedas) con Bessent (más los intereses correspondientes) con los dólares que espera recibir del FMI como parte de un nuevo acuerdo de ajuste fiscal y financiero. Esta ruta del dinero, diseñada para evitar un default, no cubre los vencimientos de 2026, por algo menos de 20.000 millones de dólares. El Tesoro de Argentina sigue en terapia intensiva con la asistencia de un respirador.
En un reportaje de hace unas horas, Luis Caputo intentó desmentir que contrajo nueva deuda para pagar deuda. Según Caputo, los fondos para “comprar” los DEG salieron de la cuenta del Tesoro en el Banco Central, pero la cancelación del “swap” se hará con dólares que se obtendrán a préstamo. Lo importante es que el ‘caputísimo’ no tenía la plata para pagar los intereses con el FMI, y se ha visto forzado a armar un 'puente’ caro con Estados Unidos, aunque el ministro se niega a informar acerca de la tasa de interés que le cobra Besssent por ese ‘puente’. El Tesoro estadounidense se ha convertido en el prestamista de última instancia de Argentina. Así ocurrió con el ficticio “intercambio” de 2500 millones que tuvo lugar antes de las elecciones de octubre pasado y que Caputo tuvo que devolver dos meses después, en dólares contantes y sonantes, por medio de otro préstamo con bancos internacionales, a altas tasas de interés. Caputo cancelará estos 800 millones en DEG cuando reciba los 1000 millones de dólares… del FMI, que están asociados a la segunda “revisión” del acuerdo de abril del año pasado. O sea que el Fondo le prestará a la Argentina los DEG necesarios para que Argentina le pague a Estados Unidos en dólares los DEG que le prestó… para pagarle al Fondo. Esta “puerta giratoria” cobra un elevado peaje. El Gobierno, además, enfrenta en febrero otro compromiso, la cancelación de casi 1000 millones de dólares a privados por el vencimiento del Bono Bopreal (con importadores).
Una noria sin salida de la que vive una oligarquía de parásitos.
