Escribe Joaquín Antúnez
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El asesinato de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a manos del ejército mexicano durante el último domingo, ha generado una oleada de violencia en las calles de más de una decena de estados. Según los reportes oficiales del gobierno mexicano, cerca de 13 estados sufrieron actividades de sabotaje, interrupción del tránsito, incendio de coches y tiendas, así como intercambios de fuego entre las células narcos y las fuerzas federales. Se han reconocido cerca de 14 muertes - 7 de agentes federales - así como más de 65 heridos. Las detenciones son mínimas por el momento. Los narcos identificados culminan asesinados en circunstancias no supervisadas por los organismos civiles del gobierno. Los disturbios han ocasionado la suspensión de clases, el cierre de edificios públicos en varias ciudades y han dejado varados a turistas en centros turísticos, especialmente en la provincia de Jalisco.
El asesinato de “El Mencho” estuvo acompañado de una campaña militar que excede al propio México. El Cartel Jalisco Nueva Generación figuraba como uno de los cárteles declarados “organización terrorista” por el gobierno de Donald Trump. Al mismo tiempo, la información de inteligencia para lograr dar con el paradero del jefe narco fue provisto por un grupo de tareas inter-agencias creado por el propio Trump. El principal responsable de estas acciones es el propio director de la CIA, John Ratcliffe, junto al subsecretario del Departamento de Estado norteamericano, Christopher Landau, aunque la dirección práctica recae en el general de brigada estadounidense Maurizio Calabrese. Si bien la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, expresó sus felicitaciones por el operativo desarrollado contra Oseguera Cervantes, reconoció que la acción en el terreno correspondía por entero al ejército mexicano. En cambio, excluyó de ese reconocimiento al gobierno de Sheinbaum. Del mismo modo se expresó Landau desde su cuenta en X (ex Twitter).
La “guerra contra las drogas” que ha emprendido Trump a escala internacional, con foco especial en América Latina, ha logrado penetrar profundamente las Fuerzas Armadas y policiales de México. El magnate norteamericano había declarado que, si Sheinbaum no tomaba una postura contra el narcotráfico, comenzaría a bombardear territorio mexicano con drones y aviones militares. Este accionar es supervisado por la Fuerza de Acción Conjunta Inter-agencias y anticarteles, que colabora habitualmente con el ejército mexicano a través del Comando Norte de EE.UU.
El desarrollo de una violencia interna contra el ´narcoterrorismo´ es complementada con la aceptación del bloqueo criminal a Cuba por parte del gobierno mexicano, bajo la premisa de “colaboración sin subordinación”.
El operativo letal orquestado en las cercanías de Guadalajara, capital de Jalisco, ha encendido todas las alarmas. En primer lugar, porque en 120 días tendrá lugar el Mundial de Fútbol y Guadalajara es una de las principales sedes mundialistas. En segundo lugar, la propia Sheinbaum ha llevado adelante una acción que ella definió como la apertura de una Caja de Pandora. En parte, porque abre la puerta a una fuerte disputa interna entre facciones por hacerse del control del negocio y el territorio de influencia. El propio Oseguera Cervantes surgió como resultado del descabezamiento de otro cartel -los temibles Zetas- y en disputa directa con facciones rivales. El pasaje a una intervención militar directa de EEUU también ha quedado abierto
México no ha cesado, incluso bajo los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum, de aumentar la militarización de las fuerzas policiales y de la vida cotidiana en México. Las solidificadas relaciones carnales entre el aparato estatal y el narcotráfico no han sido vencidas. Se calcula que, en 20 años, los asesinatos se aproximan a las 500.000 víctimas – la abrumadora mayoría de ellas, civiles.
Este combate excluye esencialmente a las rutas que sigue el dinero del narco en su camino al “blanqueo” de las ganancias obtenidas. Un extenso texto del diario La Nación (23/02) expone cómo las redes de Oseguera Cervantes llegaban hasta el barrio porteño de Puerto Madero, para mantener operaciones cercanas a los 7 millones de dólares entre 2009 y 2016.
Los 32 Gobernadores de México han emitido una solicitada en apoyo a la presidenta. El socavamiento de las garantías democráticas más elementales se refuerza con la guerra al Narco y sirve para justificar el establecimiento de un régimen político de excepción. El trumpismo busca imponer la destrucción del llamado estado de derecho.
