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Las condiciones objetivas para una huelga universitaria son totales: una ley votada que no se cumple, insumos para investigación agotados y salarios de pobreza que perdieron más de la mitad de su poder adquisitivo en la última década, mayormente en los últimos dos años. Exactas-UBA lo expresa estas semanas en contundentes comunicados de departamentos (Química Inorgánica, Computación), de agrupaciones y del sindicado AGD-Exactas (donde las bases de la Comisión Interna presionan por el paro por tiempo indeterminado).
Los desafíos para la huelga que se viene los aprendimos en los procesos de los últimos dos años donde Exactas intentó transformar el “no-inicio” de cada cuatrimestre en un paro por tiempo indeterminado. Es un camino que transitan también otras dependencias y universidades, y se expresa en recientes tomas estudiantiles en facultades de la Universidad de Córdoba, los paros continuos en la Universidad de Rosario que interrumpen las mesas de examen de febrero, la votación del 23 de febrero del sindicato de base ADIUNQ en Quilmes a favor del paro por tiempo indeterminado. Los desafíos de la huelga que se viene son fundamentalmente dos. Por un lado, superar el aislamiento de aquellas unidades y sectores que de por sí solas impulsen la iniciativa de la huelga universitaria. Por otro lado, que la huelga tenga un carácter activo.
Contagiar otras facultades y universidades
Es imprescindible transmitir a los sectores pasivos, las experiencias y el empuje de los sectores más avanzados en el proceso de huelga. En la UBA, la facultad de Exactas viene a la delantera en su experiencia y sus intentos de organizar la huelga. Un claro ejemplo fue el paro renovable por asamblea que duró varias semanas al inicio del segundo cuatrimestre de 2025. Este paro se encontró con el desafío de superar el aislamiento, es decir dar a conocer el paro ininterrumpido y sus posiciones a otras partes de la universidad. Para contagiar hay que ir a las otras unidades académicas, organizar charlas allí, explicando la naturaleza de la huelga. Hay muchos lugares donde el sentimiento es el mismo, pero no han logrado un proceso de autoorganización. Podemos ayudar yendo a esos lugares con actividades que presenten nuestras posiciones votadas en asamblea. Las asambleas, las agrupaciones y los sindicatos comprometidos con la huelga tenemos que priorizar esta tarea.
Carácter activo de la huelga
Es importante abrazar los métodos de lucha de nuestra clase social. Son métodos que han pasado el examen de la historia dando resultado a los trabajadores. La huelga es uno de ellos, pero es necesario acompañarla de piquetes y tomas. El corte de autopista y la toma del lugar de trabajo son herramientas clave para darle un carácter activo a nuestra huelga. No es posible sostener en el tiempo un paro a largo plazo y quedarnos en nuestra casa o en nuestra oficina investigando. Ya hemos sido presas de esa ilusión y los resultados estuvieron a la vista el cuatrimestre pasado. Los cortes de avenidas y autopistas son clave para “visibilizar” nuestra lucha, es decir para que los otros trabajadores de otras ramas se sientan identificados por medio de los métodos que utilizamos.
La conexión entre trabajadores radica en sus métodos de lucha, no en entender lo mal que está el otro sector. No necesitamos contarle a nadie lo mal que está la ciencia o lo importante que es porque todo el mundo, incluso el gobierno, ya lo sabe. Lo que hay que mostrar es el método clasista que le vamos a dar a esta lucha. La ventaja que tenemos este año es que ya no hay una zanahoria institucional que nos distraiga. No hay un proyecto de ley o una expectativa judicial que prometa ayudarnos. Todo lo contrario, la ley actual de financiamiento universitario no se cumple, y el congreso, de la mano de los rectores del CIN, se apresta a reemplazarla por otra que la anule como un medio para deslegitimar nuestro reclamo.
Qué tipo de organización necesitamos
Las fuerzas políticas dentro del Congreso, a las cuales responden rectores, decanos y varios sindicatos, se van a jugar el todo por el todo para anular esta huelga. Saben que solo hace falta un sector de los trabajadores que se plante contra Milei, para que todos los explotados de Argentina se agiten. Todas esas fuerzas tienen terror a un levantamiento popular, que es justamente lo que necesitamos para ganarle a Milei. La representación de nuestra lucha no puede quedar en manos de estas fuerzas políticas. Necesitamos elegir a las personas idóneas para representar nuestras posiciones por medio de elección de delegados. Para ello debemos votar al calor de asambleas quienes van a tener la responsabilidad de representar. A modo de ejemplo, Willy Durán, no puede ser la voz de Exactas en este proceso cuando siempre apoyó al rector, incluso cuando Yacobitti entregó votos radicales a la ley Bases a cambio del presupuesto de funcionamiento (gas y luz) de la UBA. Y lo mismo vale para los representantes de sindicatos que pendulan: que plantean la huelga en Exactas, pero dicen otra cosa en otras sucursales de la UBA. La garantía de representación solo la pueden dar mandatos de asamblea renovables y revocables para aquellas personas que impulsan la huelga hacia adelante.
Hoy los trabajadores de FATE luchan por poder ir a trabajar, se vieron obligados a encarar una lucha de fondo con los métodos de la toma y los cortes por su supervivencia. Demos la lucha de fondo ahora mismo cuando todavía las universidades públicas son las mejores y más excelentes de todo el país.
