Escribe Lucas Giannetti
El armado de un aparato paraestatal clandestino.
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El gobierno liberticida impulsa una nueva ley de Inteligencia que sirva para revalidar el decreto 941/25, que amplió las facultades de la SIDE.
El decreto centralizó el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) e introdujo reformas en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Habilita a la SIDE a reunir información sobre quienes presuntamente buscarían "desestabilizar" al Gobierno y "socavar" la confianza de la opinión pública sobre sus funcionarios.
Al día de la fecha el DNU 941 no ha tenido ninguna discusión parlamentaria, ya que la Comisión Bicameral de Seguimiento de Actividades de Inteligencia se encuentra acéfala desde finales del año pasado.
Las reformas que los liberticidas han llevado adelante en el sistema de Inteligencia comenzaron a principios de 2024, cuando se disolvió la Agencia Federal de Inteligencia y se puso en pie nuevamente a la SIDE. Milei autorizó a que los espías se convirtieran en auxiliares de la Justicia y eliminó la obligatoriedad del acuerdo del Senado para nombrar al titular del ente.
Con Santiago Caputo a la cabeza, el Gobierno comienza una tercera fase de reformas de los “sótanos de la democracia”, ahora a través del Congreso. Fuentes oficiales confirmaron que se avanzará “en una nueva ley de Inteligencia que prevé incluir ítems del polémico decreto y sumar otros en la nueva legislación. La iniciativa, que no tiene una fecha de presentación prevista” ... “se intentará plasmar estos cambios de aquel decreto y alguna cosa nueva” ... “más abarcativa” (La Nación, 23/2). Los voceros aseguran que objetivo final es “jerarquizar la SIDE, profesionalizarla y despolitizarla”, y darle “estabilidad al personal, y que éstos sepan que, si viene el kirchnerismo, no los van a revolear por el aire como hizo Alberto Fernández” (Clarín, 22/2). O sea, una inamovilidad que no tienen los legisladores, pero sí el Poder Judicial. Este tipo de cambios es típico de un régimen de excepción.
Para los liberticidas, “el sistema de Inteligencia acumuló funciones superpuestas, estructuras sobredimensionadas, dificultades para integrar información relevante dispersa en distintos organismos y zonas de incertidumbre normativa sobre el alcance real de las tareas de inteligencia nacional” (Infobae, 2/1). Se trata de que los “servicios’ operen como una institución paraestatal, que no se vea perjudicada por “filtraciones” a la Epstein.
La agencia es puesta en el vértice del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN). Se le da mayor discrecionalidad en el manejo de los fondos reservados y a los espías una mayor capacidad de acción, como por ejemplo detener a personas en flagrancia, o sea, sin orden judicial. Se legalizan las operaciones encubiertas. Básicamente los liberticidas convirtieron a los servicios de Inteligencia en una especie de “policía secreta”. La SIDE pasa a controlar el presupuesto del SIN.
La iniciativa se enrola en la puesta en pie de un Estado policíaco: en una ampliación del aparato represivo y de Inteligencia, en la restricción de libertades democráticas y en la persecución a los activistas y luchadores.
